Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana
Isidro Blasco visita el MACA cuando viene a Alicante y siempre encuentra la obra de su padre al pie de la escalera, enmarcada entre los arcos de la vieja Casa de la Asegurada. La pieza excepcional de Arcadio Blasco, Recinto para un asesinato legal de 1971 es una obra emblemática de la Colección Arte Siglo XX. Se trata de una escultura en hierro y cerámica que envuelve un espacio de represión ideológica y resonancias políticas.
Atrapado por ese espacio y por el diálogo que establece la obra de Arcadio con la arquitectura del museo, Isidro necesita regresar a él y repensarlo, en una especie de viaje nostálgico pero obsesivo. En una de esas visitas se conforma el proyecto: el artista analiza y dimensiona el hueco, dibuja y fotografía, sube y baja la escalera, se asoma y mide secciones. Isidro Blasco ha decidido destruir el lugar y construir un nuevo espacio para impedir que caiga en el olvido. Y así surge esta instalación site-specific.
Solo a dos voces, es una obra compleja entre la arquitectura, la fotografía y la escultura. Una instalación en inestable equilibrio que despliega de forma tridimensional el mismo espacio que ocupa en el museo. Un espacio dentro del mismo espacio. La fotografía cohesiona arquitectónicamente los elementos aunque la estructura se ha fragmentado y se han destruido los ángulos de 90 grados. Con una gran economía de medios: unas planchas de contrachapado de madera, algunos tornillos y gatos de carpintero y unas fotografías, el artista ha construido un artificio irracional que reflexiona sobre el problema de la representación y ofrece un legado de fragmentos, una analogía perfecta para atender a los afectos on-over-inside los Blasco que funciona a su vez como reveladora de la imagen del mundo contemporáneo.
Antes del Arte fue un grupo de artistas formado en Valencia, a finales de la década de los sesenta del pasado siglo, cuya trayectoria goza de singular importancia en el decurso que ha seguido el arte contemporáneo español. El interés de sus investigaciones radica en su especial aproximación a la relación entre el arte y la ciencia; o, más bien, a la consideración tendente, en términos conceptuales, a la indiferenciación de las posibilidades de acción entre ambos campos del conocimiento.
La exposición planteada constituye una mirada retrospectiva sobre la corta, aunque tremendamente intensa, andadura de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica, como es el que rodea el año 1968. Fundamentalmente, se reúne una parte considerable de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo (Colegio de Arquitectos, Valencia, 1968; Galería Eurocasa, Madrid, 1968; y Galería As, Barcelona, 1969).
Se pretende reproducir, medio siglo después, el ambiente de aquellas exposiciones en las que se ponían ante el espectador objetos y dispositivos móviles capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales (recurriendo, por cierto, en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época). Y ello se hace con la doble intención de poner de manifiesto el interés y la relevancia de aquella iniciativa y, además, ponderar el influjo que supuso en las trayectorias de los artistas participantes
Joaquín Michavila, Ramón de Soto, Eusebio Sempere, Eduardo Sanz, Francisco Sobrino, Jordi Teixidor, José María Yturralde, Víctor Vasarely y Eduardo Sanz.
En colaboración con Fundación general de la Universitat de València
Antes del Arte, cinquanta anys després
Autores:Santiago Pastor Vila
Año:2019
Pag:246
Edición:Fundación General de la Universitat de València
Depósito legal:V-2226-2019
ISBN:978-84-9133-242-8
Diseño:Santiago Pastor Vila, Mercedes Jaén Ruiz
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:24 x 17 cm
Catálogo de exposición del grupo valenciano " Antes del Arte" para conmemorar el 50 aniversario de su creación configurando uno de los episodios más interesantes del arte constructivo valenciano. Exposición comisariada por Santiago Pastor, organizada en colaboración. Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, del 22 febrero al 9 de junio de 2019. MACA. Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, del 18 de junio al 15 de septiembre de 2019.
Antes del Arte fue un grupo de artistas formado en Valencia, a finales de la década de los sesenta del pasado siglo, cuya trayectoria goza de singular importancia en el decurso que ha seguido el arte contemporáneo español. El interés de sus investigaciones radica en su especial aproximación a la relación entre el arte y la ciencia; o, más bien, a la consideración tendente, en términos conceptuales, a la indiferenciación de las posibilidades de acción entre ambos campos del conocimiento.La exposición planteada constituye una mirada retrospectiva sobre la corta, aunque tremendamente intensa, andadura de este colectivo artístico en un tiempo de especial trascendencia histórica, como es el que rodea el año 1968. Fundamentalmente, se reúne una parte considerable de las obras que integraron las tres principales muestras del grupo (Colegio de Arquitectos, Valencia, 1968; Galería Eurocasa, Madrid, 1968; y Galería As, Barcelona, 1969).Se pretende reproducir, medio siglo después, el ambiente de aquellas exposiciones en las que se ponían ante el espectador objetos y dispositivos móviles capaces de generar diversas experiencias ópticas, perceptivas y estructurales (recurriendo, por cierto, en muchas ocasiones, a los mismos fundamentos físicos que empleaban los mass media y las compañías publicitarias de la época). Y ello se hace con la doble intención de poner de manifiesto el interés y la relevancia de aquella iniciativa y, además, ponderar el influjo que supuso en las trayectorias de los artistas participantes
La cuestión del movimiento, de la luz y de su representación atraviesa la historia del arte. A partir de los años 50, tras los pasos de pioneros como Naum Gabo, Antoine Pevsner y László Moholy-Nagy, Marcel Duchamp y Alexander Calder, los artistas empiezan a integrar en sus creaciones estas fuerzas, modelando una nueva visión de la realidad en la cual nada es fijo y definitivo sino inestable e indeterminado, en constante movimiento: las obras viven al presente, cambian, nunca se agotan. La mouvance cinética se desarrolla en Europa como una constelación internacional formada por una nueva generación de artistas que quieren transformar radicalmente el arte oponiéndose al mito de la obra, objeto único definido y totémico destinado a una élite, expresión personal del artista, genio creador recluido en su torre de marfil. Estos artistas de nuevo cuño quieren modernizar el objeto artístico, abrirlo a la realidad integrando nuevos materiales y técnicas industriales; en una perspectiva social, producir arte para un público más amplio, un arte participativo, proponer un rol activo para el artista y el espectador.
El movimiento encarna la nueva relación mutua, física y emotiva, que se establece entre espectador y obra, es un mouvement émouvant [movimiento emocionante], como lo describe Vasarely en 1955: las obras son cuerpos vivos que se reflejan en el cuerpo en movimiento del espectador y entran en relación con él, lo implican en un ejercicio de libertad, consciente.
Luz y movimiento abre una perspectiva sobre la rica vivacidad de esta tendencia internacional en el activo contexto parisino, cuya influencia alimentará también el debate artístico español, centrándose en el periodo de su fascinante desarrollo creativo y máximo reconocimiento entre 1955, año de la histórica exposición Le Mouvement en la galería Denise René en París, y 1975. Las obras de los protagonistas de esta vanguardia, provenientes de colecciones privadas, galerías e instituciones parisinas, resonarán y se enriquecerán en diálogo con la excepcional colección de obras cinéticas del MACA, donación de Eusebio Sempere.
Takis (Panagiotis Vassilakis), Marina Apolonio, Pol Bury, Alexander Calder, Carlos Cruz-Diez, Ángel Duarte, Marcel Duchamp, Julio Le Parc, François Morellet, Jordi Pericot, Nicolas Schöffer, Francisco Sobrino, Jesús Rafael Soto, Víctor Vasarely, Eusebio Sempere, François Morellet, Horacio García, Joël Stein, Robert Breer y Brian de Palma.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.
Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía, pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.
Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.
Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.
Los procesos fotográficos realizados básicamente en los años 70 alumbran una manera de entender el proceso creativo de Luis Gordillo, a veces encallado entre el azar y el automatismo, pero siempre perturbador donde asoman algunas de las obsesiones del artista: el encuentro con objetos absurdos, la acumulación incoherente e interminable de enseres que colecciona desde hace años. Cosas descontextualizadas y cargadas de significado plástico que utiliza como materia visual que resultan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop, cargadas de un humor preestablecido y maníaco. Y esa forma tan libertaria de hacer fotografía nos lleva a proponer esta serie de obras transcritas desde el psicoanálisis para conformar la exposición de Luis Gordillo.
Autores:Luis Gordillo, Rosa María Castells, Enric Mira, Mª Jesús Tudelilla, Isabel Tejeda
Año:2019
Pag:189
Edición:Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
Depósito legal:V-1840-2019
ISBN:978-84-482-6374-4
Diseño:Lydia Girón Plaza
Encuadernación:Rústica
Dimensiones:30 x 21 cm
Catálogo de la exposición que muestra al Gordillo más cercano a la fotografía. Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Luis Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica. Exposición comisariada por Luis Gordillo y Rosa Mª Castells. MACA. Museo de Artte Contemporáneo de Alicante, octubre 2018-enero de 2019. Centre del Carme Cultura Contemporània, València, mayo-septiembre 2019.
El artista utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura: por abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios.Esta práctica fotográfica experimental le permite indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía, pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.Trabajando con el negativo y el positivo de la imagen, superpuestos o a veces ligeramente desplazados, y también descompuestos en los cuatro colores de la cuatricromía, Gordillo convierte las imágenes resultantes en “esquizoides”, un estilo singular empapado de melancolía irónica en parte influenciado por su larga practica psicoanalítica.Gordillo, en su afán coleccionista, acumula tanto objetos banales de la cultura popular como imágenes de la prensa haciendo una amplia radiografía de la realidad; de todo ello se decantan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop.Los procesos fotográficos realizados básicamente en los años 70 alumbran una manera de entender el proceso creativo de Luis Gordillo, a veces encallado entre el azar y el automatismo, pero siempre perturbador donde asoman algunas de las obsesiones del artista: el encuentro con objetos absurdos, la acumulación incoherente e interminable de enseres que colecciona desde hace años. Cosas descontextualizadas y cargadas de significado plástico que utiliza como materia visual que resultan imágenes de carácter psicodélico a veces cercanas al pop, cargadas de un humor preestablecido y maníaco. Y esa forma tan libertaria de hacer fotografía nos lleva a proponer esta serie de obras transcritas desde el psicoanálisis para conformar la exposición de Luis Gordillo.
Hacia 1980 Juana Francés abandona la crítica social para adentrarse de nuevo en la abstracción evocando, con sutiles referencias, cometas y paisajes submarinos. Una especie de viaje, desde el fondo del mar hasta el cielo, con el círculo y el rectángulo como figuras geométricas esenciales. Son obras sobre papel en las que el movimiento y el color estallan en armonía lírica con clara vocación de trascendencia.
Este camino de plenitud y madurez quedará truncado definitivamente por la muerte de Pablo Serrano, su compañero, en el año 1985. Juana vuelve entonces a los lienzos de gran violencia gestual y carga matérica, oscuros y dramáticos espacios siderales donde se refleja el dolor y que se relacionan con las primeras pinturas informalistas de la artista alicantina.
El título de la exposición Esteban Vicente. La pintura tiene que ser pobre hace alusión a un texto escrito por el artista, originalmente en inglés «Painting shoud be poor» que nos habla sobre el proceso de creación de una obra de arte y sobre el significado de su pintura. La muestra comprende una selección de 27 obras de la Colección Permanente del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente que permite hacer un recorrido por la evolución del artista en sus diferentes etapas creativas.
Esteban Vicente se forma en España, cerca de los postulados de la Escuela de París y de los poetas pintores de la generación del 27. En 1936 marcha a EE.UU y se instala en Nueva York adscribiéndose a la corriente del expresionismo abstracto. Desde las composiciones enmarañadas y abigarradas de los primeros 50, su pintura evoluciona, en los años 60, hacia el mayor protagonismo de las formas que ordenan al mismo tiempo la composición. En los 70 el color conquista por completo la obra y cambia el pincel por el uso del aerógrafo, lo que le permite atrapar la luz gracias a la saturación del color. Esteban Vicente muestra un paisaje interior reducido a color, veladuras y matices, en una búsqueda constante del color y de la luz. En los 80 y 90, la pintura de Esteban Vicente alcanza la libertad; las formas orgánicas y diversas retoman la naturaleza como tema principal en formato de gran tamaño, los colores se multiplican, la luz emana de las obras, el color es la luz.
Una búsqueda de la luz que se convierte en esencial también en la creación de Eusebio Sempere en este caso a través de la abstracción geométrica y que se percibe en el propio espacio arquitectónico del MACA. Esta exposición es fruto de la colaboración entre el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, instituciones afines en tanto que contemplan entre sus funciones, la de promover la programación de exposiciones temporales que complementan la visión y estudio del arte contemporáneo.
Una de las líneas de investigación más importantes en la obra de Montserrat Soto es la reflexión sobre el arte a través de los espacios donde se muestra y alberga. En el año 1997 - en Silencios - la artista centra su atención en los almacenes de obras de arte de varios museos, los lugares donde el arte no se ve, donde el arte descansa. Posteriormente, Soto emprende durante cinco años el proyecto Paisaje Secreto, una serie de fotografías que recoge los interiores de un conjunto de casas de coleccionistas de arte contemporáneo en América y Europa. El arte se torna ahora en exclusivo, solo acceden a él los propietarios y sus invitados en la intimidad. En las salas del MACA podemos contemplar 13 de estas fotografías, pertenecientes a la Colección Telefónica.
Para llevar a cabo su proyecto, la artista consiguió colarse en estos hogares; espacios privados, inaccesibles pero cotidianos, y muy alejados de la sacralización que rodean a las obras de arte en los museos. Habitaciones, salones, comedores, despachos y hasta baños son los contenedores de obras artísticas, muchas de ellas de autores muy cotizados, cuyo objetivo en primer término es decorar estas estancias. Sin embargo, transforma lo privado en público y abre la puerta a un sinfín de aspectos conceptuales, simbólicos e incluso psicológicos, relacionados con el coleccionismo.
Pintura, escultura, fotografía, objetos etnográficos o artes decorativas pueblan esta serie de fotografías de residencias anónimas a la espera de provocar en el espectador, que observa sorprendido y hasta atónito, todo tipo de sensaciones y preguntas: ¿Para quién se reúne semejante cantidad de objetos? ¿Cuál es el objetivo de poseer una colección? ¿Qué es lo que determina la selección de las compras? ¿Tiene siempre buen gusto un coleccionista…?
El arte como autorreferencia desde su trastienda más desconocida para el común de los mortales se convierte en una radiografía simbólica de los valores de la sociedad contemporánea. Y construye memoria que, a veces, es de todos.
La Colección Arte Siglo XX fue donada por el artista alicantino Eusebio Sempere a la ciudad de Alicante para inaugurar el 5 de noviembre de 1977 el Museo de La Asegurada, uno de los primeros museos de arte contemporáneo de España. Hace ahora 40 años. Fundar un museo en plena transición democrática era un hecho político en sí mismo: lo de Sempere era una actitud y un convencimiento. Donar su colección privada fue consecuencia de un profundo compromiso con el arte contemporáneo. Un acto de fe extremadamente generoso que tal día convocó a las personalidades artísticas más importantes junto a un Sempere pletórico convencido de la trascendencia de su gesto.
Hoy, la Colección Arte Siglo XX constituye el pilar básico del MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. Una colección excelente, con vocación internacional, coherente y eficaz, que guarda las mejores obras de los protagonistas de casi todas las tendencias artísticas del arte del siglo XX. Está compuesta por 177 obras de 117 artistas entre pinturas, esculturas, dibujos y obra gráfica que se han ido mostrando, a lo largo de la historia y por diversos motivos, de forma fragmentaria.
Nunca hasta ahora se había mostrado completa al mismo tiempo. Y este 40 aniversario es un buen motivo para ello. Ocupando la Planta Baja y la Planta Primera podemos descubrir la gran importancia de esta Colección Arte Siglo XX. Las 177 piezas, los 117 artistas con el mismo objetivo que su fundador: facilitar el acceso del público al arte contemporáneo.
Valerio Adami, Yaacov Agam, Alberto Sánchez, Andreu Alfaro, Richard Anuszkiewicz, Jean Arp, Elena Asins, Amalia Avia, Francis Bacon, Joaquín Barceló, Juan Barjola, André Gustave Beaudin, Arcadio Blasco, Eduardo Martínez Bonati, Bonifacio Alfonso, Georges Braque, Claudio Bravo, Alexander Calder, Rafael Canogar, Joaquín Capa, Marc Chagall, Bernard Childs, Eduardo Chillida, Gonzado Chillida, Christo Javacheff, Andrés Cillero, Antoni Clavé, Jean Cocteau, Salvador Dalí, Sonia Delaunay, Hugo Demarco, Jim Dine, Equipo Crónica, Gonzalo Sebastian de Erice, Max Ernst, Öyvind Fahlström, Manuel de Falla, Francisco Farreras, Jean Fautrier, Luis Feito, José Antonio Fernández Ordóñez, Ángel Ferrant, Juana Francés, Amadeo Gabino, Pablo Gargallo, Joan Genovés, Alberto Giacometti, Julio González, Roberta González, Sarah Grilo, Juan Gris, José Guerrero, Josep Guinovart, Cristobal Halffter, Joan Hernández Pijuán, José Hernández, José Paredes Jardiel, Wassili Kandinsky, Carmen Laffon, Louis Latapie, Julio Le Parc, Julio López Hernández, Antonio Lorenzo, César Manrique, Marisol Escobar.Marcel Martí.Abel Martín, Maryan Pinchas, Georges Mathieu, Roberto Matta, Fernando Mignoni, Manuel Millares, Joan Miró, Manuel Hernández Mompó, François Morellet, Richard Mortensen, Franco Muela, Lucio Muñoz, Claes Oldenburg, Pablo Palazuelo,Victor Pasmore, Pablo Picasso, Águeda de la Pisa, Joan Ponç, Matías Quetglas, Albert Ràfols-Casamada, Robert Rauschenberg, Manuel Rivera, James Rosenquist, Horacio García Rossi, Gerardo Rueda, Antonio Martínez Santonja, Eduardo Sanz, Antonio Saura, Nicolas Schöffer, Eusebio Sempere, Pablo Serrano, Soledad Sevilla, Jerry Sheerin, Francisco Sobrino, Jesús Soto, Joël Stein, Rufino Tamayo. Antoni Tàpies, Luis Tomasello, Gustavo Torner, Victor Vasarely, José Vento, Salvador Victoria, Jacques Villon, Manuel Viola, Robert Whitman, Jack Youngerman, Jean Pierre Vasarely Yvaral, Julio Zachrisson, Ossip Zadkine y Fernando Zóbel.
La ciudad es uno de los símbolos más característicos de la sociedad moderna. Las ciudades son la punta de lanza de las experiencias más destacadas y de los comportamientos más audaces, el lugar de máximo desarrollo de las artes. Por ello, son muchos los artistas que tienen como elemento central de sus trabajos la vida en las ciudades, unas ciudades entendidas (a menudo) como un collage de multitud de recuerdos y vivencias discontinuas y fragmentadas, como un laberinto confuso en el que los habitantes se cruzan inmersos cada uno en sus propios pensamientos.
La idea central de esta exposición es mostrar obras que nos permitan conocer las múltiples visiones, los diferentes espacios y la gran cantidad de existencias humanas que han conformado la vida en las ciudades en el último siglo, a través de obras de la colección del IVAM. La institución guarda entre sus fondos la más amplia y completa visión que sobre este tema se puede encontrar en un museo español.
Valerio Adami, Eduardo Arroyo, Gabriele Basilico, Bernd y Hilla Becher, John Chamberlain, Horacio Coppola, Gregory Crewdson, Equipo Crónica, Candida Höffer, Gordon Matta- Clark, Julian Opie, Robert Rauschenberg y Thomas Ruff.
Como tercera exposición de la serie Todo Paisaje es ficción se presenta la obra de Ángeles Marco, una de las principales figuras responsables de la renovación del panorama de la escultura española desde los años 80. Perteneció a esa generación que transformó la plástica escultórica y que se denominó Nueva Escultura Española junto a artistas como Juan Muñoz, Jaume Plensa, Susana Solano, Eva Lootz, Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Txomin Badiola, Pello Irazu, Sergi Aguilar, etc.
El minimalismo, el constructivismo y el arte conceptual son algunas de las influencias que se rastrean en sus instalaciones y esculturas, agrupadas en series que abordan distintas metáforas y sobre las cuales la artista vuelve una y otra vez. Emplea preferentemente el hierro y ocasionalmente, otros materiales como el caucho, la cera o el cristal. Los sentimientos de soledad y angustia dan aliento a sus piezas e instalaciones, provistas de un particular sentido narrativo.
La serie Salto al vacío y El tránsito es una de las más representativas de la artista valenciana y define su carácter experimental. La artista adopta tratamientos y recursos de distintas técnicas, directamente trasvasadas del mundo de la ingeniería industrial al quehacer escultórico. Dominaba técnicamente el oficio para dedicarse a la investigación artística. Salto al vacío es la postura que Ángeles Marco adopta frente a la realidad. Su angustia es literalmente una sensación de infinita libertad en el espacio. Sus “saltos al vacío” son consecuencia de ese vértigo de la libertad. La angustia es la presencia continuada de la nada: el sudor frío de estar de pie al borde de una ventana, el gozoso terror de la caída.
El tránsito es el segundo tema recurrente de la artista. El paso de un lugar a otro, de un estadio a otro. Son imágenes de pasillos, puentes, escaleras, pasajes, callejones… Pero también el tránsito de un estado químico a otro o, incluso, el camuflaje que pretende hacer invisible una presencia. La transición como escalofrío, un movimiento de oscuridad a oscuridad.