La Colección Fundación Caja Mediterráneo está compuesta por 213 obras de arte. Pintura, dibujo, escultura, fotografía, video, instalaciones, técnicas digitales… que recorren la obra de 126 artistas imprescindibles en el panorama español contemporáneo, desde la transición democrática hasta nuestros días. La Colección está depositada en el MACA, gracias al convenio suscrito por el Ayuntamiento de Alicante y la Fundación Caja Mediterráneo.
La representación del paisaje en la pintura constituye un género clásico que tiene su origen en la Holanda burguesa del siglo XVII gozando inmediatamente de éxito. Naturalezas educadas o dominadas por el hombre, marinas, panorámicas vedutas del settecento, paisajes sublimes del romanticismo, atormentados, soñados, existentes o reales…. El paisaje ha sido una forma de manifestar la posición del hombre en el mundo. Se trata de un género tan imbricado en la tradición clásica que se revela como uno de los campos de investigación más fértiles y productivos del arte contemporáneo. Un género cargado de nuevos significados.
El paisaje no es la naturaleza o el lugar que se observa sino una construcción cultural para la que es necesaria la interpretación. El paisaje se construye en el mismo momento que se observa. Sólo existe a través de la mirada y el pensamiento. Y hay que observar tanto lo visible como lo invisible.
Todo Paisaje es ficción reúne una serie de obras que tienen en común reflexionar en torno al paisaje y su representación contemporánea. Una amplia selección de artistas que desde diferentes ópticas y a través de diversas técnicas han otorgado al paisaje un papel protagonista en sus obras. Pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, instalaciones y vídeos conforman esta muestra en tanto que interpretamos de forma subjetiva el paisaje, mientras generamos conciencia social, preocupación por la intervención del hombre, descubrimos el pasado, hablamos del tiempo vivido, de las personas que habitaron, de la memoria del lugar… todo ello mientras añoramos el paraíso perdido. Más información en la nota completa
Esta selección de obras de la Colección CIRCA XX lleva por título HETEROTOPÍAS, un neologismo acuñado en 1967 por el filósofo francés Michel Foucault, que construyó a partir de los vocablos griegos “heteros” (diferente) y “topos” (lugar), como denuncia del interés de la historia sólo por el tiempo. El concepto de HETEROTOPÍA reivindica el mundo contemporáneo por excelencia, una época donde el espacio es heterogéneo, simultáneo, yuxtapuesto donde convive lo próximo y lo lejano, lo uno al lado de lo otro y lo disperso; donde encontramos esos “lugares otros” en los que los elementos repartidos a través del tiempo conforman un conjunto de relaciones, un mapa de redes y sinergias, un entrecruzamiento fatal del tiempo con el espacio.
Para Foucault un museo o una biblioteca es un lugar heterotópico, un contraespacio que aglutina espacios contrapuestos que se organizan sin lógica alguna, generando “un lugar sin lugar” donde el tiempo no cesa de amontonarse y de encaramarse sobre sí mismo. Una colección de obras de arte tal como es CIRCA XX, responde a ese mismo concepto: la idea de acumular todo, de constituir una especie de archivo general, la voluntad de encerrar en un lugar todas las etapas, todas las formas, todos los tiempos que están a su vez fuera de época… una suerte de acumulación perpetua e indefinida del tiempo en un lugar inamovible…
Revisar ese lugar donde coexisten diversas utopías contradictorias es el interés de esta exposición. Conceptos aparentemente discordantes que conviven volviéndose penetrables: espacio/tiempo, óptico/cromático, perceptivo/no visible; finito/non finito… A través de conexiones transgeneracionales proponemos una lectura sin cronología. Sólo para mirar.
Artistas primeros vinculados con las vanguardias artísticas que buscan la esencia de las formas desterrando lo superfluo y retrocediendo lo andado hasta llegar al origen, al fundamento de las formas para ser testigos de las conjugaciones de lo negro y de las disipaciones de la transparencia.Más información en la nota completa
Otros artistas experimentan con el color y la geometría: la lógica formal y la tradición constructiva se conjuga con la computación y las nuevas tecnologías proponiendo juegos visuales, efectos ópticos concretos, dinámicos, tan virtuales como perceptibles sometidos a un ritmo frenético establecido por la repetición y la interacción de los colores.
Y transformando la percepción, poniendo el énfasis tanto en aquello que se ve como en lo que se sugiere, artistas últimos anuncian entornos fríos y distantes sometidos al hecho mismo de ver o no ver, deslumbrados por el color o por su ausencia, atravesados por una luz cegadora cercana a la invisibilidad que construye un estado mental en permanente desenfoque, una atmósfera artificial que plasma la abstracción de la realidad.
Las HETEROTOPÍAS construidas a tiempo y espacio real son los lugares donde se cumplen las utopías. Más información en la nota completa.
Espacios de resistencia reúne una serie de obras que buscan espectadores críticos. Cuestionando la realidad social y política, la sociedad de consumo, los medios de comunicación, la publicidad, la ciudad, el espacio público y la presencia del poder y sus mecanismos de inclusión y exclusión social, estos artistas plantean obras incómodas, ácidas, provocativas… Una propuesta transversal donde el proceso de creación artística se convierte en la propia obra o que construye y deconstruye una realidad fragmentaria.
A través de nuevos formatos, lenguajes, soportes y técnicas contemporáneas, video, fotografía, instalación, programas informáticos o incluso a través de la pintura y la escultura, las obras mostradas reclaman siempre un espectador activo y comprometido. Herederas de las prácticas conceptuales desarrolladas en España, especialmente en Cataluña y Andalucía en los años 60 y 70 y con una fuerte carga lingüística, estas obras dibujan un paisaje de transgresión de los comportamientos artísticos que llega a desmaterializar el arte o a construirlo con archivos, documentos, fragmentos de imágenes, objetos cotidianos, materiales pobres como el polvo o las colillas y cachivaches extraños que adquieren otros significados. Más información en la nota completa
El MACA quiere sumarse a dos celebraciones importantes que tiene como eje temporal el mes de marzo.
Por un lado la tercera edición de Photoalicante, un proyecto colaborativo y participativo. Un evento que desde una disciplina tan notoria y contemporánea como la fotografía, propone ser el primer encuentro en el que colaboran las más destacadas instituciones (públicas y privadas) que participan de la vida cultural y artística de la ciudad de Alicante. Desde hace tres años, el MACA colabora en este Festival de Fotografía que se realiza en Alicante no solo con un proyecto expositivo sino con la organización de conferencias, cursos y mesas redondas.
Por otro lado, la Bienal Festival Miradas de Mujeres 2016, una reformulación del Festival Miradas de Mujer que se celebró en 2012, 2013 y 2014. MAV, la Asociación Mujeres en las Artes Visuales ha decidido celebrarlo cada dos años, alternándolo con el Foro MAV, espacio de reflexión y debate que confluyó en Barcelona y Madrid en 2015. Con este motivo, se invita a participar en esta convocatoria abierta a propuestas artísticas en diversos formatos, como exposiciones, acciones, construcciones efímeras, proyecciones de vídeo, talleres, etc.., que pasarán a formar parte del Programa de la Bienal Miradas de Mujeres que se celebrará durante 2016. Desde hace dos ediciones, el MACA ha participado en este festival feminista poniendo así el acento en la visibilización no solo del arte hecho por mujeres sino del arte pensado, estudiado, investigado o comisariado por mujeres.
Para participar en ambos eventos, el MACA propone una pequeña exposición en torno a la obra de la artista Paloma Navares depositada en el MACA. Paloma Navares, burgalesa afincada en Madrid, (que pasa largas temporadas en Campello) es creadora de un lenguaje plástico propio caracterizado por el uso de nuevas tecnologías, la utilización del espacio, la luz y la integración de diversas técnicas. Sus primeros trabajos audiovisuales están ligados a la performance y la danza. Desde sus inicios en 1979 hasta el momento actual ha realizado más de un centenar de exposiciones en todo el mundo, estando presente en Ferias y Bienales. Su obra se encuentra en museos, instituciones y colecciones públicas y privadas. Junto a su actividad artística desarrolla una labor de formación, promoción y dirección de eventos artísticos de carácter internacional. Más información en la nota completa
“Parada Estación” es una instalación de María Aranguren que rinde homenaje a Eusebio Sempere y se inscribe dentro del conjunto de actividades que el Ayuntamiento de Alicante y el MACA han programado con motivo del 30 aniversario de la muerte del artista.
“Parada Estación” marca un recorrido, a través de catorce pequeñas piezas de policarbonato en la calle, que conduce al viandante desde la Plaza de la Santa Faz hasta el MACA. Catorce “Estaciones” en lugares elegidos por la artista entre las dos primeras estaciones del Via Crucis de la Santa Faz: la fuente, el Palacio, Portaferrisa, la curva de Maldonado, el callejón Heliodoro Guillén...
En la búsqueda o en el hallazgo de los enclaves se establecen relaciones estéticas y conceptuales que propician una mirada diferente sobre los muros y fachadas de este barrio singular y acompañan a los visitantes hacia la puerta del MACA, donde una gran pieza homenaje, inspirada en la obra de Sempere, cierra el recorrido. Más información en la nota completa
El MACA dentro de los actos programados del Año Sempere con motivo del 30 aniversario de la
muerte de Eusebio Sempere quiere rendir homenaje al artista alicantino a través de una exposición
formada en su totalidad por obras de las colecciones del MACA que ponen de manifiesto la
importancia de la música y la literatura en la obra semperiana al tiempo que ponen el valor el
trabajo minucioso de serigrafía que realizó Abel Martín.
Las Cuatro Estaciones de 1965 es la primera carpeta de serigrafías artísticas que se estampa en
España. Hace de ello 50 años y la presentación en la Galería Juana Mordó se convirtió en un éxito
de público, crítica y ventas sin precedentes. Fue el inicio de uno de los conjuntos de obra gráfica
más importantes realizados en la España del siglo XX, el del artista Eusebio Sempere, excepcional
tanto por su calidad como por su cantidad. Aproximadamente doscientas obras entre serigrafías,
litografías y grabados, elaboradas de forma artesanal en las que se alcanzan altísimas cotas de
perfección siempre minuciosa y a veces, preciosista.
Se presentan 9 carpetas de serigrafías originales de Eusebio Sempere, todas estampadas por Abel
Martín como si de un trabajo en equipo se tratara, que recorren la trayectoria vital de ambos artistas
y ponen de manifiesto la colaboración artística conjunta, la unión y comunicación espiritual.
Sempere sería el cerebro de las formas y de los colores que luego Abel Martín, excelente
estampador, plasmaba sobre el papel mediante la superposición de pantallas de seda, una por cada
uno de los colores empleados. A veces más de 40.
Las Cuatro Estaciones de 1965, Álbum Nayar de 1967, Libro Alarma, Transparencia del Tiempo o
La Alhambra de 1977, Homenaje a Gabriel Miró de 1978, La Luz de los Salmos de 1980, Cántico
Espiritual de 1982 o la carpeta póstuma de Las Cuatro Estaciones de 1988 que acabará Abel Martín
en solitario, conjugan la magia de los números que no existen con la literatura precisa para cada
línea. Todas las carpetas van acompañadas de textos literarios, experimentales, vanguardistas,
clásicos o místicos. Pedro Laín Entralgo, Julio Campal, José Miguel Ullán, Edmond Jabés, los
poetas árabes de Granada, Gabriel Miró, los salmos bíblicos o San Juan de la Cruz presentados a su
vez por Rafael Alberti, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Juan Cantó o Vicente Aguilera Cerni,
palabras prendidas en las formas y colores que inspiran a las almas el deseo de quedarse allí y tomar
asiento. Las cuatro estaciones, 1965
Se compone de 4 serigrafías originales estampadas por Abel Martín y el propio autor, acompañadas
cada una de ellas por un poema de Pedro Laín Entralgo. Fue editada por la Galería Juana Mordó de
Madrid, con una tirada limitada de 50 ejemplares firmados y numerados. El diseño y estampación
de la tipografía así como la presentación en carpeta fueron realizados en los talleres de Artes
Gráficas Luis Pérez, en Madrid.
Álbum Nayar, 1967
Consta de 4 serigrafías originales de Eusebio Sempere estampadas por Abel Martín y 4 poemas del
poeta uruguayo Julio Campal. Fue editada por la Galería Juana Mordó de Madrid, con una tirada de
50 ejemplares firmados y numerados. La tipografía y la presentación en carpeta fueron realizadas
por Artes Gráficas Luis Pérez de Madrid.
Libro Alarma, 1976
Se trata de un libro compuesto por 8 serigrafías originales de Eusebio Sempere que ilustran poemas
visuales de José-Miguel Ullán, todo estampado por Abel Martín. La tipografía y la presentación se
realizó por Industrias Gráficas Caro de Madrid. El libro con una encuadernación de cartón forrada
con una tela con listas de tonos crema está editado por Ediciones Rayuela con una tirada de 160
ejemplares. Transparencia del tiempo, 1977
Se compone de 5 serigrafías originales de Eusebio Sempere estampadas por Abel Martín y cuatro
poemas en prosa del poeta egipcio Edmond Jabès en versión castellana de José-Miguel Ullán. Fue
editada por la Galería Carmen Durango de Valladolid con una tirada de de 95 ejemplares firmados y
numerados por el artista. La tipografía fue compuesta por Fotomecánica Castellana e impresa en
Gráficas Andrés Martín de Valladolid. La presentación en un estuche de madera fue realizada por
Artes Gráficas Luis Pérez de Madrid.
La Alhambra, 1977
Consta de 9 serigrafías originales de Eusebio Sempere estampadas por Abel Martín y 13 hojas de
texto que incluyen un Pórtico del poeta Rafael Alberti y 9 fragmentos de casidas arábigoandaluzas
escritas por Ibn ‘Atiyya, Ibn Bayyā’, Ibn Sāra, Abū Bakr B. Hišām, Ibn Zamrak, Ibn Razin, Ibn al-
Zaqqāq (con dos), e Ibn Šuhayd, en versión castellana realizada por los arabistas Emilio García
Gómez y Emilio de Santiago Simón. La tirada se compone de 110 ejemplares y fue editada por las
fundaciones Rodríguez-Acosta de Granada y Juan March de Madrid, con la colaboración de la
Fundación de la Alhambra de Granada. Se encartan nueve diseños geométricos impresos a una tinta
sobre papel vegetal, realizados por Sempere en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid,
en 1972. La tipografía fue compuesta e impresa en Barcelona por Casamajó y la presentación en
carpeta fue diseñada y realizada por Jaume y Jordi Blassi de Barcelona.
Homenaje a Gabriel Miró, 1978
Editada por la Galería Italia de Alicante, la sexta carpeta de obra gráfica de Sempere se compone de
8 serigrafías originales estampadas por Abel Martín, un poema introductorio escrito por Gerardo
Diego y ocho fragmentos de textos de Gabriel Miró, escogidos por Elena Escolano y extraídos de
Las cerezas del cementerio (1910), Niño grande (1922), Dentro del cercado (1916), Corpus y otros
cuentos (1951), Nuestro padre San Daniel (1921), El humo dormido (1919, dos fragmentos) y La
novela de mi amigo (1908). La edición consta de una tirada de 110 ejemplares firmados y
numerados. Los textos fueron impresos por Gráficas Sucesores de Such Serra y la carpeta fue
realizada por Encuadernaciones Moscú, también de Alicante. La luz de los Salmos, 1980
Incluye 7 serigrafías originales de Sempere que Abel Martín estampó sobre papel pergamino, un
comentario de Juan Cantó Rubio y 7 fragmentos bíblicos impresos en hebreo y en castellano,
extraídos de los Salmos 17, 18, 28, 49, 77, 111 y 134. Fue editada por el propio artista y se realizó
una tirada de 97 ejemplares firmados y numerados. De la impresión de los textos y la presentación
se encargó Artes Gráficas Luis Pérez de Madrid, estando toda la carpeta realizada en papeles
artesanos con marca de agua en el taller de Segundo Santos de Cuenca.
Cántico Espiritual (Homenaje a San Juan de la Cruz), 1982
Está compuesta por 7 serigrafías originales de Sempere estampadas por Abel Martín, con una
presentación de Vicente Aleixandre (reproducción de una carta del poeta dirigida a Sempere y
fechada en Madrid, 2 de junio de 1982) y 7 fragmentos extraídos de las Canciones Spirituales de
San Juan de la Cruz, en concreto de las Canciones 4, 11, 14, 15, 21, 32 y 35. Editada por el artista
con una tirada de 99 ejemplares firmados y numerados. La carpeta fue compuesta en los talleres de
Artes Gráficas Luis Pérez, Madrid,
Las cuatro estaciones, 1988
La carpeta se empezó en vida de Eusebio Sempere y se interrumpieron los trabajos de edición como
consecuencia de su fallecimiento. Fue editada tres años después, en 1988. Se compone de 4
serigrafías estampadas en los talleres de Serigrafía Ibero-Suiza de Valencia supervisadas por Abel
Martín. La tirada fue de 125 ejemplares marcados con números romanos con la firma del artista
estampada en serigrafía, y 125 ejemplares en números arábigos. Se incluye un texto de presentación
de Vicente Aguilera Cerni y, acompañando a cada una de las serigrafías, una partitura musical sobre
el motivo estacional que las inspiró.
La exposición titulada La revelación de la pintura,recoge un total de 15 obras de artistas que forman parte de la Colección Fundación Caja Mediterráneo.
Organiza: MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Produce: Ayuntamiento de Alicante y Diputación de Alicante
Comisariada: Rosa María Castells
Rueda de prensa
Por parte del Ayuntamiento de Alicante, asiste al acto Daniel Simón, Concejal de Cultura.
Por parte de la Fundación Caja Mediterráneo, Matías Pérez Such, Presidente de la Fundación.
La exposición
La revelación de la pintura... reúne una selección de obras de distintos artistas que tienen en común el gusto por la pintura. ¿Es posible hablar de pintura en el siglo XXI? ¿Hablar la pintura o de la pintura? La pintura misma parece detenerse en la frontera de una superficie configurada por dos variables: la química y el gesto. Las reacciones de elementos químicos como los pigmentos de color, sustancias ligantes y aditivos, volátiles o sólidos, sintéticos o naturales, son la prueba científica de que la pintura existe. La forma de aplicar este compuesto coloreado de consistencia pastosa o liquida es lo que conforma el gesto y atrapa el tiempo, siempre fragmentado. Pero será la mirada (del pintor y del espectador) quien otorgue “sentido” al resultado.
La pintura, esa “superficie accidentada”, tal vez de intensidad dramática, se revela en esta exposición tan presente en algunos cuadros como ausente en otros. Ventana por la que penetrar en un mundo inmaterial o muro texturado donde apreciar los pliegues de la materia. Olvido del objeto de la representación y hechizo del texto o de la textura. El pincel imperceptible y cierta sensación de acuosa transparencia. Artistas que a través de la pintura establecieron una forma de mirar el mundo que ha condicionado nuestra contemporaneidad. No es posible hablar de pintura española sin Joan Hernández Pijuan o Jordi Teixidor ni Carlos León, Alfonso Albacete, José María Sicilia o Prudencio Irazábal. Para cuando creíamos que la pintura había muerto para siempre, llegaron José Manuel Ciria, Antonio Mesones, Sergio Barrera, Juan Olivares, Nico Munuera y Oliver Johnson para desmentirlo.
La espuma de los días, título de la novela de Boris Vian y de la escultura de Susy Gómez nos recuerda ese lugar imaginario donde no estuvimos nunca.
La Colección Fundación Caja Mediterráneo está compuesta por 213 obras de arte. Pintura, escultura, fotografía, video, instalaciones, técnicas digitales… que recorren la obra de 126 artistas imprescindibles en el panorama español contemporáneo, desde la transición democrática hasta nuestros días. La Colección está depositada en el MACA por un periodo de cinco años, gracias al convenio suscrito por el Ayuntamiento de Alicante y la Obra Social Caja Mediterráneo. Más información en la nota completa.
La exposición titulada Joan Miró i Joan Baixas. Mori el Merma en Alicante,
organizada por el MACA y el Consorcio de Museos de la Generalitat, no hubiera sido
posible sin la cesión de las obras de la Diputación de Alicante, Fundació Miró, Barcelona;
Fundació Pilar i Joan Miró, Palma; Es Baluard, Palma; Archivo Catalá Roca, COAC, Colegio
de Arquitectos de Catalunya y Archivo Municipal de Alicante.
Historia de una representación
Mori el Merma fue un espectáculo teatral de la compañía Teatre de la Claca dirigida por
Joan Baixas y Teresa Calafell con decorados, máscaras y grandes títeres o muñecos
diseñados y pintados por Joan Miró. Durante varios meses, Miró colaboró en el diseño de
los personajes construidos en tela y goma espuma por el grupo y en marzo de 1977, en el
propio taller de La Claca y como un miembro más del grupo, procedió a pintarlos y
decorarlos. Tras meses de ensayos, la obra se estrenó primero en Palma de Mallorca, en el
Teatro Principal y después, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 7 de Junio de 1978.
En los primeros dos años, desde 1978 a 1980, se representó dentro del Festival
d’Automme en el Centro Pompidou de París, en los Riverside Studios de Londres, en la
Fondation Maeght de Saint Paul de Vence o en la Sala Olympia de Madrid.
La importancia de Mori el Merma en la producción de Joan Miró es capital: no es una más
de sus incursiones en la escena teatral, un aspecto artístico por el que sentía auténtica
pasión. Se trata de la representación del personaje de Ubú que Miró asocia al general
Franco. Joan Miró concebía al dictador como la encarnación de las tinieblas, la mano de
hierro de la España más negra, la fuerza siniestra que sembraba de sal los territorios
donde había de crecer la libertad. El personaje de Ubú que Miró desarrolla plásticamente a
través de una serie de dibujos y de tres carpetas de litografías, sube a escena con la obra
de Mori el Merma que recoge su ideario político tranversalmente bañado de surrealismo.
La historia de los muñecos de Mori el Merma en Alicante es complicada pero apasionante.
Cuando en 1980, La Claca desmontó la obra para acometer una nueva etapa, Miró accedió a que se vendieran los decorados iniciales, parte de los cuales fueron depositados en la
Fundación Miró de Barcelona y otra parte, gracias a las gestiones del artista alicantino
Eusebio Sempere, se adquirieron por la Diputación de Alicante con el propósito de
completar la Colección Arte Siglo XX. Mientras tanto, los decorados fueron expuestos en
1980 en el Museo de la Asegurada, no sin fricciones entre el artista y el Ayuntamiento
como recoge la prensa. Después de catorce meses de exposición fueron desmontados y
almacenados en cestos de mimbre que se retiraron en 1988 por la Diputación, donde se
conservaron desde entonces. Nunca más volvieron a exponerse.
Esta muestra que presentamos ha sido posible gracias a la colaboración de todas las
instituciones implicadas, de la voluntad de poner en valor esta fascinante historia sobre los
muñecos, máscaras y decorados por Joan Miró y el grupo de Teatro La Claca, y de
recuperar para todos, una más de las gestiones realizadas por Eusebio Sempere en
beneficio de sus conciudadanos. Los muñecos, máscaras y material escénico han sido
restaurados por el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de la Generalitat. Joan Miró, Ubu y el teatro
Pintor de poetas como lo definió Joan Brossa, Miró mantuvo una estrecha relación con la
literatura, especialmente con la creación poética de su época, con los poetas y escritores
vinculados con la vanguardia que le atraen por su afán de experimentación y por su
carácter rebelde e inconformista. Desde esta óptica hay que entender su sintonía con los
surrealistas con los que se identifica muy pronto, a su llegada a París en los años 20. El
surrealismo le abre las puertas de un imaginario que hizo suyo y le dotaba de cierta idea
de rebeldía que no abandonará nunca. En esa búsqueda de la transgresión, Miró sintió
auténtica fascinación por la obra de Alfred Jarry y por su famosa obra teatral Ubu roi. El
personaje de Ubu, recreado mil veces por los artistas del siglo XX, es la personificación de
la tiranía del poder, vulgar y sangriento, que encarna la corrupción y el despotismo. “Ahora
todo el mundo lo ve claro que lo que Alfred Jarry imaginó era en realidad Franco y los
suyos. Esta es la razón por la cual Ubu me ha fascinado durante los años del franquismo y
es la razón por la cual lo he dibujado tantas veces”. Y así fue, el tema le interesaba y
trabajo una y otra vez sobre él. El resultado plástico: dibujos, esculturas y tres libros con
litografías editados en 1966, 1971 y 1975 (Ubu roi, Ubu aux Baléares y L’Enfance d’Ubu) que fueron estímulo directo para el argumento y los elementos escénicos de la obra de
teatro Mori el Merma, espectáculo que en 1978 cerraba el ciclo de Ubu en la obra de Joan
Miró.La pasión de Miró por la escena es un tema puesto de manifiesto en exposiciones y
estudios pero no tan conocido por el público general. Para el mundo teatral diseñó
vestuario, personajes, carteles y espectáculos de danza. Le fascinaba el tema de la
representación y creía en el gran teatro del mundo donde todo cobraba vida. “El teatro se
hace y no queda nada, eso es fascinante. La obra de arte puede desaparecer, eso no
importa pero tiene que haber dejado sus semillas en la tierra”. En 1975, Joan Miró
propuso al grupo de Teatre La Claca una colaboración más allá de pintar una pareja de
títeres o cabezudos; quería participar en el diseño y puesta en escena de una obra de
teatro, Mori el Merma (el título llegaría después) en lo que terminó por convertirse en el
último gran proyecto de su vida. Miró quería implicarse atraído por el lenguaje teatral en
un espectáculo completo y sintió desde el principio un interés apasionado por este trabajo
en común. Fundamentalmente por tres razones. Primero porque la intervención plástica
que le solicitaban versaba sobre su propia obra y se lo planteó como un reto de
experimentación plástica. En el nivel teatral, Miró participaba de la idea de un teatro
poético, no necesariamente vinculado a la palabra y con fuertes raíces populares
manifestadas en fiestas y carnavales. Y por último y como razón fundamental, Miró
colaboraba así, en un momento tan delicado como 1976-1977, en la lucha contra la
intolerancia y los abusos del poder, a exorcizar los miedos, a rematar a los agresores y sus
adeptos que habían hecho prisioneras las ideas y la expresión de todo un pueblo y a
expulsar la rabia y la amargura. Miró consiguió gracias a la colaboración y al entusiasmo de los jóvenes de La Claca poner
en escena una obsesión plástica y política. A su edad, cerca ya de cumplir los 90 años, el
artista se mostraba aún curioso y en busca de nuevos descubrimientos; prueba constante
de su juventud. Fue su último gran proyecto, con plena conciencia y con la más grande de
las satisfacciones.
La exposición
1.-Joan Miró / Alfred Jarry
Joan Miró tuvo desde siempre un interés muy especial por la obra de Alfred Jarry. Sentía
auténtica fascinación por los escritos y la personalidad del artista francés y por su famosa
obra teatral Ubu roi a la que dedicaría tres libros de bibliófilo y la escenografía de la obra
que nos ocupa Mori el Merma. El texto de Ubu roi considerado la vanguardia del
movimiento dadá ha estado representado con éxito a lo largo del siglo XX por numerosos
directores teatrales que a menudo la han adaptado a la actualidad. Miró conoció el texto de Jarry en los primeros años 20 puesto que compró un ejemplar del
libro editado en 1921 y lo leyó y releyó anotando al margen y dibujando en las páginas
libres inspirado por el personaje de Ubu y en recortes que intercala entre las páginas del
ejemplar conservado en la Fundación Miró de Barcelona.
Su interés por el texto se manifiesta por primera vez en 1937 cuando participa en la
realización del programa de mano de Ubu enchainé presentado en la Comédie des Camps
Elysées con decorados de Max Ernst. Miró participó junto con Bretón, Eluard, Magritte,
Picasso, Man Ray, Tanguy y otros en la edición de un cuaderno de dibujos y textos
poéticos dedicados a Jarry y al mundo de Ubu. Miró presenta un grotesco Retrato de la
Mère Ubu, deforme tubérculo en el que los elementos líricos conviven con los motivos
escatológicos y groseros. Con los años, la fascinación por el personaje de Jarry adquirió
una extraordinaria dimensión a través de la trilogía de libros dedicados a Ubu y editados
por Tériade.
2.- Ediciones de artista.
Inspirado en la farsa grotesca de Alfred Jarry, Joan Miró diseña tres libros de bibliófilo
editados por Tériade en París en 1966, 1971 y 1975 que ilustran la obsesión del artista por
el personaje de Ubu. La primera con texto original de Afred Jarry es Ubu roi. La segunda y
la tercera son fruto total de la invención de Miró, tanto las situaciones como los dibujos y
el texto. Casi podríamos hablar de dos obras teatrales de Miró en la línea del teatro del
absurdo que también ilustra gráficamente y son Ubu aux Baleares y Lènfance d’Ubu. Miró
sitúa al protagonista de Jarry en Baleares y con un ingenioso contrapunto de imágenes y
frases populares mallorquinas y catalanas de tono humorístico y un poco grosero,
recogidas por el artista para componer el texto parece que quiere optar por la ironía y la
broma más que por el dramatismo.
UBU ROI
Alfred Jarry, Ubu roi, Litografías originales de Joan Miró París Tériade Editor, 1966.
Impresor: Imprimerie Nationale, París, para el texto y la tipografía. Mourlot, París, para las
litografías. Editor: Tériade Editeur, París.
Ubu roi contiene 13 litografías (un frontispicio y doce láminas interiores dibujadas en
violentos arabescos entrelazados que tienden a llenar todo el espacio) coloreadas con
tintas muy variadas, de extrañas tonalidades quebradas (amarillos y verdes pálidos, azules
tirando a lila, malvas…) de intensidad predominantemente estridente. El gran dinamismo
de la escenas proviene de la ondulación imparable de todos los trazos, de la tendencia al
enlazamiento continuo de las diversas figuras y, sobre todo, de la composición basada en
las posiciones respectivas de los personajes, siempre en una relación mutua fuertemente
chocante, casi paroxística: de exhibición, de amonestación, de repulsa, de agresión
brutal…
Cada una de las trece litografías se ha tratado como si fuera un teatrino, como un espacio
donde se han situado los diferentes volúmenes en este caso los personajes de la obra,
más que como un dibujo. Las formas grotescas y redondeadas evocan al tirano y a todo
su séquito. Los colores violentos y chillones dan un tono folclórico e inquietante, más que
armonioso, a cada una de las escenas.
Valenciana.
• 38 cuadros de algunos de los grandes representantes de esta corriente en torno a la obra del madrileño Juan Gris, de quien se mostrarán doce obras, entre ellas el óleo Nature norte à la serviette (1924) que posee el MACA.
• Se trata de la primera vez que la Colección Cubista de Telefónica se muestra en un museo de arte contemporáneo español de carácter público, un hito en sus itinerancias.
• La exposición se completa con el documental Juan Gris. Cubismo y modernidad, de José Luis López-Linares y varios talleres didácticos y actividades. Alicante, 30 de septiembre de 2014.- No uno, sino muchos cubismos son los que reúne la exposición “Colección Cubista de Telefónica” con 37 piezas bellísimas de una calidad excepcional y que desde hoy y hasta el 11 de enero de 2015 podrá visitarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA).
A esta selección de 37 obras que se organiza en torno a la obra de Juan Gris, se une el óleo sobre lienzo Nature norte à la serviette (Naturaleza muerta a la servilleta, 1924) que posee el MACA y que el coleccionista Eusebi Sempere adquirió con enorme esfuerzo económico en Madrid en 1977. Esta obra se conserva en la Colección Arte Siglo XX del MACA y se convirtió en el primer Juan Gris expuesto en una colección pública española.
La muestra, que reúne parte de los fondos de la Colección Cubista de Telefónica, se articula en tres ámbitos: la obra de Juan Gris –11 piezas excepcionales del artista madrileño–, la visión de los otros cubismos con la obra de otros artistas contemporáneos que trabajaron en París (Gleizes, Metzinger, Marcoussis, Lhote, Valmier, María Blanchard...) y, cerrando la exposición, la expansión internacional del movimiento recogida en la presencia de artistas españoles y latinoamericanos.
Se trata de la primera vez que la Colección Cubista de Telefónica se muestra en un museo de arte contemporáneo español de carácter público, un hito en sus itinerancias. La exposición se completa con el documental Juan Gris. Cubismo y modernidad, de José Luis López-Linares y varios talleres didácticos y actividades.
Muchos cubismos
La Colección de Telefónica pone de relieve la diversidad de las propuestas y técnicas cubistas desarrolladas a lo largo del tiempo, pues el Cubismo fue más que una vanguardia: fue el movimiento artístico que inauguró la modernidad. No hubo un solo cubismo sino muchos cubismos. Fundado en París a finales de la primera década del siglo XX por Braque y Picasso, sus límites temporales se extienden más allá de los años 20, cuando otros artistas se incorporan para redefinirlo. A través de un revolucionario modo de pintar, el cubismo cambió para siempre la forma de mirar la pintura: ahora el espectador debe recorrer planos, líneas y colores, dispuestos según un ritmo propio que obliga no sólo a una contemplación sensorial, sino también a un ejercicio intelectual de reconstrucción.
Ante todo el cubismo se basa en un intenso trabajo de deconstrucción de la realidad, de renuncia a la perspectiva convencional, de ausencia de detalles y de geometrización de las formas. Su capacidad de transformación lo convirtió en un legado estético que ha perdurado en el tiempo.
Juan Gris, el más puro de los cubistas
Juan Gris desarrolló una noción de pintura capaz de vertebrar con gran coherencia toda su trayectoria estética e influir poderosamente en la de otros artistas, desde su época hasta hoy. Se sumó al movimiento cubista cuando ya estaba fundado para refundarlo, creando un idioma plástico universal relacionado con el clasicismo moderno y con la abstracción denominado segundo cubismo o cubismo sintético. Juan Gris no parte de la naturaleza para ir a lo abstracto sino de lo abstracto de la geometría y el plano de color para ir a la realidad. Una nueva definición del cubismo llevada a cabo entre 1916 y 1923 que otorga unidad al cuadro, convertido ahora en una verdadera arquitectura de formas y colores.
Para Juan Gris, el cubismo no era un procedimiento pictórico sino una estética, un estado de espíritu que impregnaba su visión de la modernidad. El artista está representado en la Colección Cubista de Telefónica en la diversidad y complejidad de su trayectoria. Desde las obras de la primera década del siglo XX caracterizadas por la fragmentación de la imagen, el cromatismo contenido y la geometrización rigurosa de las formas hasta sus obras de los años 20, matizadas de color, más líricas, más naturalistas que incluyen el exterior, la vida orgánica y la curva. Juan Gris busca siempre el diálogo entre pintura y poesía. Inventor de las rimas plásticas _una suerte de metáforas estéticas-, sus lienzos esconden juegos simbólicos, correlaciones de formas y figuras que otorgan plasticidad y sensualidad a sus obras eternas.
El movimiento cubista en París
Tradicionalmente la historia del arte considera que el cubismo nace en 1907 y muere en 1914. Pero en tiempos del cubismo, ser cubista era algo más complejo y diverso. A la primera vanguardia artística del siglo se sumaron, además de Picasso y Braque, los artistas más importantes. Algunos adoptaron inicialmente la estética cubista, caso de Picabia, Duchamp, Lipchitz, Leger, Gleizes o Metzinger, estos últimos autores de Sobre el cubismo – Du cubisme-, un texto de gran repercusión en el que exponían su teoría de la forma plana y las perspectivas pluridimensionales. Otros se incorporan más tarde como Dufy, Derain, los Delaunay o María Blanchard que lo hizo por un breve pero intenso periodo en el que creó una serie de bodegones de gran pureza geométrica. Y entre ellos, Guillaume Apollinaire redactando el texto que serviría de falso manifiesto, Los pintores cubistas.
El estudio del ambiente parisino entre 1914, fecha del inicio de la Primera Guerra Mundial y 1924, año de publicación del Manifiesto Surrealista, ha demostrado la pervivencia y desarrollo de la experiencia cubista alumbrando una segunda época tan fértil y “heróica“ como la primera. Nuevos registros siempre en torno a Juan Gris. Artistas que trabajaron más allá del cubismo canónico afirmando las posibilidades plásticas del color, apostando por las cualidades estéticas y comunicativas de la forma, otorgando sensación espacial y profundidad a las composiciones..., paisajes y naturalezas muertas, que atrapan nuestra mirada.
Expansión internacional en España y Latinoamérica
Varios artistas que participaron del cubismo tuvieron un papel principal en la modernización del arte latinoamericano extendiendo geográficamente el movimiento vanguardista: redes, cruces, relaciones personales y viajes que transportan y transforman el cubismo a un lado y a otro del Atlántico. En el uruguayo Rafael Barradas o en los argentinos Pettoruti y Xul Solar, la impronta de este movimiento es evidente. Las obras del brasileño do Rego Monteiro o del uruguayo Torres García parten del cubismo pero apuntan otras influencias como el primitivismo. Novedosos son los caligramas del chileno Vicente Huidobro, unión de pintura y poesía al combinar imagen y texto. Los españoles Joaquín Peinado y Manuel Ángeles Ortiz transformaron y reinterpretaron el lenguaje cubista con la incorporación del paisaje en el caso de este último.
El Museo inaugura la exposición que permanecerá durante los meses de julio a septiembre en la sala de temporales del MACA, compuesta por una selección de 18 obras, pertenecientes a la colección privada Mariano Yera.
La Colección YERA:
El origen de la colección se remonta a 1999, cuando Mariano Yera junto a Javier Lacruz, comenzó a coleccionar pintura española de la segunda mitad del siglo XX bajo el nombre de Colección De Pictura, pasando a denominarse, a partir de 2013, Colección Mariano Yera.
La Colección sigue la evolución de la historia del arte en España ya que están representadas las principales corrientes pictóricas y sus autores mas destacados. Se compone de más de ciento cuarenta obras de gran calidad, todas ellas expresivas de la particular mirada de cada uno de los sesenta y tres artistas que componen este singular testimonio de la creación pictórica española desde los años 50 del siglo pasado hasta finales del XX, una época rica en propuestas artísticas de enorme relevancia. Como bien señala Valeriano Bozal en Historia de la pintura y escultura del siglo XX en España II. 1940-2010 “...fueron años en los que se realizaron algunas de las obras mas importantes de nuestro arte moderno”.
En ella se aúnan artistas y movimientos como los grupos Pórtico (Lagunas, Aguayo y Laguardia) y Dau al Set (Tàpies, Cuixart o Ponç), pioneros de la renovación plástica de postguerra; del grupo El Paso (Saura, Millares, Feito, Rivera o Viola), del Equipo 57 o de la Crónica de la Realidad (Equipo Crónica, Equipo Realidad o Genovés). Asimismo, la Colección también cuenta con obras de miembros del grupo Trama (Broto, Grau o Tena) y de artistas de la talla de Gordillo, Alcolea, Pérez Villalta, Cobo, Barceló, Sicilia o Campano entre otros, a los que se unen creadores más jóvenes. Muchas de las obras de la colección, algunas de ellas que ahora se exponen en el MACA han formado parte de importantes exposiciones colectivas.
Durante la 32ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO de Madrid se le concedió el Premio A al Coleccionismo Privado a Mariano Yera. La voluntad de la familia es que la Colección contribuya al conocimiento de la obra y pensamiento de estos artistas, reflejo y testimonio de una época en que España apenas tenía presencia en el panorama artístico internacional.