La pieza invitada. René Magritte: La Belle Société

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Colección Fundación Telefónica

Esta obra original y vanguardista, acompaña la exposición a las obras de la Colección de Arte del Siglo XX; se exhibe junto a piezas muy relevantes del MACA, como Kiki de Montparnasse de Pablo Gargallo, lienzos y esculturas de Julio González o compartiendo el espacio vanguardista entre los Miró, Juan Gris, Alexander Calder o Ángel Ferrant.

En 1927 René Magritte [Lessines, Hainaut, (Bélgica), 1898–Bruselas, (Bélgica), 1967] se trasladó a París, donde entabló amistad con André Bretón y se convirtió en uno de los miembros más destacados del grupo surrealista. Sus composiciones se caracterizan por la yuxtaposición de objetos cotidianos en contextos inusuales, representados con una pintura depurada de colores claros y fondos planos. Esta obra recoge uno de sus motivos más célebres, el hombre tocado con un bombín y sin rostro, que a menudo ha sido interpretado como alter ego del propio Magritte. Aquí, la figura aparece duplicada y silueteada para alojar, respectivamente, un tupido follaje y un paisaje con el cielo y las nubes como protagonistas. Esta peculiar mezcla entre realidad y ficción produce una imagen desconcertante, característica del estilo del maestro belga.

En La Belle Société, pintada por el artista poco antes de morir, superpone dos siluetas de un mismo personaje, pero sustituye la imagen de un hombre por contornos que contienen motivos naturales y paisajísticos; una vegetación tupida, y delante, un perfil idéntico de playa y horizonte. Las siluetas actúan como si fuesen dos ventanas hacia la realidad exterior; quizás se observen entre ellos, quizás haya una perpetua conversación entre dos tipos de naturaleza diferente que no llegan a entrelazarse. Lejos de sumirse en el automatismo de la corriente más libre del surrealismo y sin abandonar, sin embargo, el gusto por lo onírico o psicoanalítico, Magritte dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento.

Magritte explicaba así su concepción de la pintura: “La imagen pintada es, de una parte, la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea”.

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René Magritte
Rosa María Castells
Colección Fundación Telefónica

Contexto vanguardia 6. Frantisek Kupka

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Colección IVAM de Valencia

El MACA, expone una obra del artista Frantisek KUPKA perteneciente a los fondos del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), dentro del diálogo entre colecciones que se entabla desde 2021 en el programa “Contexto Vanguardia”. La obra se podrá contemplar hasta septiembre de 2025.

Esta es la sexta exposición dentro de “Contexto Vanguardia” que busca mantener un diálogo permanente entre las obras de la colección del IVAM pertenecientes a las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX y las obras de la Colección Arte Siglo XX del MACA, de forma que se establezcan lecturas complementarias, apoyo y contexto para algunas piezas que, en comunicación con otras, fortalecen su lenguaje, permitiendo así que el visitante pueda disfrutar de artistas no representados en el MACA al tiempo que se completa la visión de las vanguardias. El objetivo es crear contenido y compartir conocimiento.

Proportions / Proporciones, 1934. Óleo sobre lienzo es la obra que podrá verse.

El artista
Frantisek KUPKA es uno de los pioneros de la abstracción. Formado en Praga y Viena, se instaló primero en París donde asumió el neoimpresionismo, el simbolismo y el modernismo y después, en Puteaux, relacionándose con el cubismo de los hermanos Villon. Su obra, abstracta desde 1912, está llena de significados filosóficos, se acerca a la música y a las teorías del surgimiento de la energía mientras experimenta tanto con formas y colores sugeridos por la máquina, como con estructuras geométricas, circulares o reticulares, próximas Van Doesburg y Mondrian y al grupo Abstraction-Création al que pertenece.

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Frantisek Kupka
Rosa María Castells
Obras del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

La pieza invitada. Julio Le Parc: Cercles fractionnés

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Depósito en el MACA

Le Parc desarrolla diferentes indagaciones con la luz; pequeñas cajas con luz y movimiento que producen cambios de imágenes y colores. Para todo ello recurre a iluminaciones artificiales, efectos especulares, reflejos y movimientos, manuales o mecánicos, el fluir de líquidos fosforescentes o el movimiento de hilos de nailon.

Estudió en Buenos Aires, pero en 1958 gracias a una beca del gobierno francés se instaló en París. En 1960, funda el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel, Grupo de Investigación de Arte Visual) junto con Hugo Demarco, García Rossi, Hugo Demarco, Francois Morellet, Francisco Sobrino, J. Stein, Yvaral. Este grupo activo hasta 1969 fomentará textos colectivos, encuentros, debates, presentación de experiencias… que tendrá gran influencia en el arte geométrico del siglo XX.

Cercles fractionnés pertenece a una serie de obras tituladas Desplazamientos. Aquí, la imagen está en relación estrecha con el desplazamiento del espectador y su cambio sufre una aceleración ligada al movimiento de este. La utilización de la lumalina, un producto plástico y flexible, metalizado y con propiedades ópticas propias de los espejos, permitió al artista realizar las primeras investigaciones con placas curvas reflectantes que deformaban las imágenes. En esta obra, el panel de láminas fracciona y multiplica las formas geométricas (círculos concéntricos) que se encuentran en el lado opuesto al espectador.

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Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. Eusebio Sempere: División de círculos azules, Movimiento virtual rotatorio y luminoso móvil

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Colección de la Diputación de Alicante

Eusebio Sempere (Onil 1923-1985) escultor, pintor y artista gráfico, es el artista más internacional del panorama artístico alicantino y uno de los representantes más genuinos de la abstracción geométrica y de las tendencias ópticas y cinéticas. Tras estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos se trasladó a París en 1949, donde conoció la obra de autores como Mondrian, Kandinsky, Vasarely, Arp, Klee o Picasso y donde se relacionó con los artistas más importantes del momento. En esa época, abandonaría la figuración y comenzaría su andadura por el arte geométrico desarrollando dos importantísimas series: los “gouaches sobre cartulina” y los “relieves luminosos”. En los gouaches buscó la creación de un alfabeto artístico propio y fijó las bases de su lenguaje plástico y de todas sus preocupaciones posteriores. Son trabajos sencillos, emotivos e ingenuos que van complicándose en un creciente interés por el volumen, la profundidad y el movimiento. Los “relieves luminosos” están resueltos en versión tridimensional mediante una caja de madera con diferentes planos iluminados por medio de un pequeño motor eléctrico y se convirtieron en la principal aportación al movimiento óptico y cinético del artista alicantino.

A esta serie de obras experimentales, pertenece el Relieve luminoso móvil de 1959, colección Diputación de Alicante, una obra compleja donde se ensamblan planos de madera pintada y de plástico, que se ilumina alternativamente mediante un sistema eléctrico básico, y que surge como respuesta a un interés creciente por el trabajo tridimensional, por el volumen y la profundidad, desarrollado a lo largo de la década de los 50. Sempere utiliza las tres dimensiones para atrapar la luz, pero no una luz poética que hasta ahora surgía de la misma pintura, sino la luz eléctrica, aquella que se instala a través de bombillas, cables, casquillos, resistencias, reóstatos y alternancias. La luz era la excusa ineludible para el volumen.

Eusebio Sempere y Abel Martín regresaron a España en 1960 estableciéndose en Madrid donde tenían amigos que les prometen ayudas, colaboraciones y proyectos. Sempere se encontró con un ambiente artístico dominado por el informalismo más matérico y por la figuración realista. Y en su propia creación introdujo un cambio en el soporte de su obra: la cartulina fue sustituida por madera, una superficie dura y resistente que, preparada convenientemente por Abel Martín, será el mejor soporte para las líneas de gouache trazadas con tiralíneas. Por encima de ese fondo, gestual, grueso y empastado, la regularidad matemática de unas líneas recuerda el camino elegido: la abstracción geométrica.

Movimiento virtual rotatorio, 1969 y División de círculos azules, 1976, colección Diputación de Alicante, ambas resueltas mediante la técnica del gouache sobre tabla pertenecen a este periodo y a estas preocupaciones estéticas, aunque más depuradas. Han desaparecido los fondos matéricos y en vibrantes colores azules casi negros o en rosados y azules casi violáceos, Sempere consigue establecer una sugerente composición geométrica estructurada en cuadrados. Las obras de este periodo se irán perfeccionando en ejecución, siendo cada vez las líneas más finas y pulcras, de una regularidad matemática, y degradándose el color, volviéndose su pintura más espiritual, casi mística, con sutiles y etéreos efectos de luz.

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Rosa María Castells
Colección Diputación de Alicante.

La pieza invitada. Auguste Herbin: Portrait de Madame H…

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Colección Fundación Telefónica

Madame Herbin compite y dialoga con otras dos mujeres representadas por Julio González y Pablo Gargallo: La Montserrat y Alice Prim, Kikí de Montparnasse, sumándose así a la modernidad compositiva de las primeras vanguardias.

Auguste Herbin (Quiévy (Francia), 1882 – París, 1960)

Hijo de una familia de obreros textiles, Auguste Herbin nació en Quiévy, una pequeña localidad próxima a Cateau Cambrésis, el 29 de abril de 1882. Gracias a grandes esfuerzos económicos familiares, el joven Herbin pudo ingresar en 1899 en la Academia de Bellas Artes de Lille, pero su temprano y despierto interés por la estela de la pintura impresionista le hizo entrar en conflicto con profesores y compañeros.

En 1901 se establece en París. La influencia inicial del impresionismo y el postimpresionismo dará paso a su implicación en el cubismo. En 1909 se traslada a los talleres de Bateau-Lavoir, donde conoce a Picasso, a Gris y a Braque y participa en el nacimiento y primer desarrollo del movimiento cubista. El cubismo de Herbin desarticuló muy pronto las diferencias entre el cubismo analítico y cubismo sintético, propiciando fórmulas variables que oscilaron entre la traducción geométrica de los motivos y el encuentro entre el cubismo y lo abstracto, aspecto este último en el que Herbin fue realmente un pionero. En 1916, mientras se encontraba movilizado debido a la guerra, firma un contrato exclusivo con Léonce Rosemberg. En 1921 la obra cubista de Herbin se cotizaba más alta que la de Léger o Braque y, sin embargo, el artista, para vencer ciertos momentos de impasse, decidió dar un giro a su obra. Entre 1922 y 1926 produjo una de las más originales fórmulas del nuevo realismo europeo. Tras esta etapa, el artista retomó, hacia 1925 o 1926, la abstracción y en 1931 se convierte en uno de los creadores del grupo Abstraction-Création. En la segunda posguerra, los jóvenes creadores del Arte Concreto reivindicaron la influencia de Herbin y en este ámbito, y portador de un reconocimiento poco usual, desarrollaría el pintor su obra, superando incluso graves problemas de salud, hasta su muerte, en 1960, a los 78 años. Entre 1911 y 1912, Auguste Herbin pintó cuatro retratos de Madame H … En ellos, tomaba como modelo a su entonces compañera y luego esposa, Louise Bailleux. Pero pese a que se aprecia cierto parecido entre ellos, las diferencias fisonómicas confirman que el pintor está tratando el retrato femenino como género y no tanto como plasmación de una personalidad concreta.

El Portrait de Madame H., posee la cualidad de ser una síntesis de la diversidad mostrada por el pintor en sus retratos femeninos de estos años. Herbin se muestra ajeno tanto a la identificación entre fondo y figura propia del llamado cubismo analítico como a la concurrencia aleatoria de planos coloreados propia del llamado cubismo sintético y, a pesar de ello, la obra participa de ambos registros. Propiciando una potente gestualidad de la modelo representada, que se comunica ávidamente con el espectador, Herbin homogeniza la relación entre fondo y figura a través de un semejante tratamiento plástico. Toda la composición se encuentra pautada en un mismo registro que hace convivir la forma geométrica con pinceladas ricas en cromatismo, trazadas con el mismo gesto del pincel y con semejante intensidad en todas sus aplicaciones. Mediante este procedimiento, Herbin no geometriza un modelo natural, sino que a través de la conjunción de formas prismáticas sincopadas hace aflorar la figura femenina y todos los elementos que la acompañan.

Herbin mantuvo aparentemente la visión tradicional que reproduce la figura de una mujer en un interior acodada sobre una mesa. Aparentemente porque, en realidad, todo el motivo figurado aparece construido mediante la articulación de formas triangulares agudas y paralelogramos irregulares en los que la intensidad del color, en tintas planas, juega un papel especial en la definición del espacio. La obra por tanto, más allá de su evidencia figurativa, posee una nítida concepción abstracta, mostrándose, en conjunto, muy cercano a lo elaborado por Gris también en 1912, sobre todo por la confección del lienzo mediante la articulación sistemática de planos diagonales que confluyen con otros planos verticales y horizontales.

El pintor anticipa así otro de los caminos de la estética cubista, planteado en algunos de los textos teóricos fundacionales del movimiento, pero en verdad no realizados en pintura hasta que las circunstancias históricas de lo moderno cambiaron sustancialmente. En dos Portrait de Madame H. realizados en 1911 y 1912, Herbin planteó con claridad el modo en que la estética cubista podía derivar en la consecución de un nuevo clasicismo. Herbin deduce de la reducción en planos abstractos de lo figurado una nueva arquitectura figurativa basada en la norma, la concentración y densificación de la estructura compositiva. Y el color. Una intensa presencia del color en la obra, característica que define igualmente la figura representada.

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Auguste Herbin
Rosa María Castells
Colección Cubista de Telefónica

Kara Walker. Burning Village

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Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA

El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. La exposición que se podrá visitar hasta el 7 de septiembre, está comisariada por Rosa Castells, y plantea un recorrido por su trayectoria de las últimas cuatro décadas. Kara Walker es una de las artistas más destacadas de su generación y más interesantes del panorama artístico internacional, con una obra compleja que analiza en escenas a veces caóticas, cuestiones de raza, identidad, poder y deseo utilizados siempre como sistemas de opresión y subyugación, a través de siglos y continentes.

La muestra reúne los numerosos trabajos de Kara Walker presentes en la colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA. Está formada por 44 piezas que recorren parte de su trayectoria y constituyen uno de los conjuntos de obra más completos de la artista existente en instituciones europeas. Aquí se muestran dibujos, grabados, esculturas, libros de artista y uno de sus videos más recientes, un total de 31 obras donadas en propiedad al MACA en 2021 y 13 piezas depositadas en 2024 para esta exposición que han viajado desde Nueva York. 

Su obra aborda temas de violencia, identidad, raza y sexualidad en el contexto de la herida psicológica todavía vigente causada por el trágico legado de la esclavitud, presentando una visión crítica del pasado histórico y examinando los estereotipos raciales y de género en nuestra sociedad actual.

Conocida por su trabajo de siluetas recortadas en papel, inspiradas en la tradición histórica de los retratos de sombras victorianos, en el teatro de sombras o en las linternas mágicas, Walker utiliza, en trabajos de gran belleza formal, el lenguaje de la sátira y los arquetipos para revelar las contradicciones del concepto que una nación tiene de sí misma, al tiempo que arroja una mirada subversiva muy lúcida sobre las alusiones histórico-artísticas que influyen en sus obras.

A través del dibujo, el grabado, la escultura, el vídeo y la instalación, la artista explora la representación de la noción de raza en el arte moderno y contemporáneo, así como la necesidad de establecer nuevas narrativas que desafíen la manera como miramos y entendemos la historia. Las imágenes en la obra de Walker, tomadas tanto del realismo histórico como del espacio fantástico de lo imaginado, seducen por su desgarro emocional, la fuerza intelectual que abrigan y su extraordinaria belleza visual.

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Rosa María Castells
El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA

Esther Ferrer: el cuerpo atravesado por el género, el espacio y el tiempo

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La exposición se centra en la idea de la mujer y de su cuerpo en interrelación con el tiempo y con el espacio. Un cuerpo, el de la propia artista, desde el cual produce acciones y trabajos creativos. Y, desde el que, recorre y mide el espacio y así mismo, siendo, a su vez, atravesado por el tiempo, mostrando incluso la vejez de una mujer, confrontado a la idea y promoción de la eterna juventud femenina fomentada por el sistema patriarcal.
 

Y ese cuerpo, también es trasladado a la fotografía, a las instalaciones, los dibujos e incluso al video, a través de los autorretratos de su rostro y de fragmentos corporales, en actitudes performativas. Además, un accionar del cuerpo, mostrado a través de una serie de imágenes y audiovisuales que, como documentación de una selección de performances, se ofrecen como medios narrativos visuales y sonoros, junto a “las partituras” o guiones que ella construye para seguir en la ejecución de sus performances.
 

En definitiva, todo un recorrido expositivo multi e interdisciplinar performativo expandido desde la acción a las obras plásticas y a la inversa, su incitación a la realización de acciones por parte del público o su mera evocación, o bien las piezas visuales como huellas o restos de performances. A la vez que nos muestra su propio cuerpo accionado en el tiempo y en el espacio, visto y leído como significado de capas simbólicas y representaciones deconstructoras de la mirada patriarcal sobre el cuerpo femenino. Y, todo ello, bañado con un cierto sentido del humor ácido, la conjugación del absurdo y los encuentros azarosos con los objetos, las palabras y los signos.
 

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Margarita de Aizpuru

La pieza invitada. Antoni Tàpies: Blanco con cuatro signos negros

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Colección Fundación Mediterráneo

El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante ha invitado en esta ocasión a la obra de Antoni Tàpies titulada «Blanco con cuatro signos negros» de 1964-1965, perteneciente a la Colección Caja Mediterráneo de la Obra Social Caja Mediterráneo depositada en el MACA y que podrá disfrutarse desde octubre de 2013 hasta febrero de 2014.

La pieza invitada es, en esta ocasión, una gran pieza del artista Antoni Tápies. Se trata del lienzo Blanco con 4 signos negros, 1964-65, técnica mixta sobre lienzo,195 x 260 cm, perteneciente a la Colección Caja Mediterráneo depositada en el MACA. Una gran obra del artista catalán que establece diálogo con el grupo de obras de la Colección Arte Siglo XX que atiende a la generación española de los 60, incluyendo en la misma sala un pequeño Tàpies titulado Dues Parpelles. La pieza se ha instalado por un periodo temporal determinado entre los meses de septiembre de 2013 y enero de 2014 en la Primera Planta del MACA, junto a las obras de Millares, Chillida, Torner, Rivera, Zóbel y el propio Tàpies. Blanco con 4 signos negros es una obra impactante no solo por el carácter de su iconografía, sino también por la auténtica lucha que se establece entre la oscuridad y la luz, una característica peculiar de la obra tapiana. Si el color negro conecta de una manera u otra con la idea de la muerte, el color blanco sugiere la esperanza de la luz. Obra de gran tamaño donde destacan elementos en negro sobre el fondo blanquecino uniforme de la tela. Los que se sitúan en la parte central en disposición vertical son simplemente líneas negras, mientras que los que se encuentran en los extremos del eje central horizontal pueden leerse como dos letras, la “A” y la “T”. Lo cierto es que estas letras aparecen con gran frecuencia en la obra tapiana, pues son las iniciales del nombre y apellido del artista. Son por tanto la clara alusión a la presencia del artista en la obra; incluso pudieran entenderse como una firma. Al mismo tiempo, es necesario decir que especialmente la “T” aparece en muchas obras de Tàpies: esa letra es también la cruz, característica esencial de la iconografía cristiana. Por supuesto Antoni Tàpies no solo habría heredado esa tradición iconográfica del barroco español, sino del arte religioso de todas las épocas. Por lo general, los títulos de las obras de Antoni Tàpies ofrecen poca información al espectador, en tanto que son escuetos y solo hacen referencia a algún aspecto determinado de la obra o ni siquiera eso, ya que son sintéticos. El artista, al ofrecer tan poca información acerca de su obra, Blanco con 4 signos negros potencia la necesidad de aquellos que la observan, de indagar qué ocurre en ella, de qué se trata. Esa es precisamente la cuestión esencial: ser capaz de desencadenar en aquellos que observan con detenimiento y desean saber más en torno a la obra, un proceso de reflexión que les conduzca a desvelar los enigmas que las obras proponen, tanto en particular como en conjunto.

Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) Inicia sus tanteos artísticos durante la larga convalecencia de una grave enfermedad. La creciente dedicación al dibujo y a la pintura le empujan a abandonar los estudios universitarios. En la década de 1940 ya expone sus obras, de marcada personalidad, que lo destacan en la panorámica artística del momento. Es cofundador de la revista Dau al Set (1948). Influenciado por Miró y Klee incrementa entonces el factor iconográfico y la temática mágica. Poco a poco incorpora elementos geometrizantes y estudios de color que desembocan en un interés por la materia, el cual se traduce en telas de textura intensa y de grandes posibilidades expresivas y comunicativas. Con estas obras Tàpies logra, hacia mediados de los años cincuenta, el reconocimiento internacional. A partir de la década de los sesenta incorpora nuevos elementos iconográficos (signos de escritura, elementos antropomórficos, pisadas y signos que aluden a la realidad de Cataluña) y procedimientos técnicos (nuevas superficies, uso de objetos cotidianos y del barniz). El lenguaje pictórico de Tàpies ha evolucionado desde entonces y ha dado como resultado una creación plástica diversificada y productiva admirada alrededor del mundo.

Paralelamente a su actividad artística, Antoni Tàpies ha desarrollado una labor de escritor que ha dado lugar a diversas publicaciones: La pràctica de l’art (La práctica del arte, 1970), L’art contra l’estètica (El arte contra la estética, 1974), Memòria personal (Memoria personal, 1977), La realitat com a art. (La realidad como arte, 1982), Per un art modern i progressista (Por un arte moderno y progresista, 1985), Valor de l’art (Valor del arte, 1993) y L’art i els seus llocs (El arte y sus lugares, 1999).

Antoni Tàpies es indudablemente uno de los artistas más importantes de la historia artística del siglo XX y uno de los representantes más genuinos de la tendencia informalista. Siempre de forma directa, sus pinturas penetran en el espectador para dejar en un segundo plano las cuestiones de significado resolviendo por medio de fuerza, gesto y materia.

A pesar de la calificación de Tàpies como “informalista”, en sus pinturas suelenaparecer signos como cruces, líneas, números y letras que pertenecen al universo simbólico e interior del artista, con claras alusiones al universo, la vida, la muerte o la sexualidad, así como una fuerte presencia de la figura humana aparentemente velada por la abstracción con que está planteado su trabajo. Su obra plástica revela una personal asimilación de las culturas orientales, y una delicadísima percepción de la realidad de los problemas que acosan al hombre, a la vez que enaltece y espiritualiza aquello que, por tradición, la cultura occidental ha considerado pobre y desechable.

El artista eleva cualquier elemento presente en el cuadro o cualquier objeto de la vida cotidiana a la condición de signo. Picasso, afirmaba que el “arte es el lenguaje de los signos” y Tàpies lleva esta afirmación hasta el límite con el denominador común de la intensidad, la fuerza, la espiritualidad, la integración con la materia, la disposición del color. Signos que se mostrarán y se mezclarán para provocar, no para dar respuesta: “los símbolos están ahí, pero no los desarrollo ni los analizo" nos dice el propio Tapies.

La presencia de la escritura en sus obras devuelve al signo toda su capacidad ideográfica y otorga al lenguaje una fuerza con un valor mágico-religioso, de raíz claramente románica. Un lenguaje que no abandonará con el paso del tiempo, pues es el suyo propio. Pese a la evolución de los años y de su obra, la iconografía continuará siendo imprescindible para la expresión más profunda de sus sentimientos. Los signos están presentes, atados a nuevas conexiones y con nuevos elementos, pero siempre presentes. Y así, su creatividad tiene siempre como resultado obras de una gran contundencia plástica.

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Rosa María Castells
Colección Caja Mediterráneo

Contexto vanguardia 5. Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp

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Colección IVAM de Valencia

El MACA, expone una obra de la artista Sophie Taeuber-Arp y otra pieza de Jean Arp pertenecientes a los fondos del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), dentro del diálogo entre colecciones que se entabla desde 2021 en el programa “Contexto Vanguardia”.

Esta es la quinta exposición dentro de “Contexto Vanguardia” que busca mantener un diálogo permanente entre las obras de la colección del IVAM pertenecientes a las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX y las obras de la Colección Arte Siglo XX del MACA, de forma que se establezcan lecturas complementarias, apoyo y contexto para algunas piezas que, en comunicación con otras, fortalecen su lenguaje, permitiendo así que el visitante pueda disfrutar de artistas no representados en el MACA al tiempo que se completa la visión de las vanguardias. El objetivo es crear contenido y compartir conocimiento.

Composition Aubette, 1927 de Sophie Taeuber-Arp y Coquille Nuage I, 1932 de Jean Arp, son las dos obras que se podrán visitar en el museo.

Los artistas
Jean Arp y Sophie Taeuber-Arp son artistas esenciales en las vanguardias europeas del primer tercio del siglo XX: dadaísmo, neoplasticismo, constructivismo… siempre en torno a la abstracción.

Jean Arp adapta libremente formas extraídas de la naturaleza convertidas en poética elemental en un reconocimiento constante de la naturaleza como el ideal del arte. Concha nube es una obra que echa raíces en el agua, el sol, las nubes, o la piedra, e introduce la idea de metamorfosis, de movimiento continuo, en el tiempo ancestral de un origen.

Sophie Taeuber-Arp es una artista polifacética muy desconocida, convencida activista de la modernidad, que basa su lenguaje formal en las formas geométricas. En esta pieza que fue creada para la rehabilitación del Café Aubette de Estrasburgo utiliza los colores primarios que había experimentado en su obra textil, sintetizando la estética neoplasticista.

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Sophie Taeuber-Arp
Rosa María Castells
Obras del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

La pieza invitada. Equipo Crónica: Meninas en el chalet

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Fundación Chirivella Soriano

El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante ha invitado en esta ocasión a la obra del Equipo Crónica titulada Las Meninas en el Chalet de 1969 perteneciente a la Fundación Chirivella Soriano de Valencia que podrá disfrutarse desde el día 1 de febrero hasta el 28 de abril de 2013. Esta espléndida obra de la Fundación Chirivella Soriano Las Meninas en el Chalet de 1969 encaja perfectamente junto a la obra del Equipo Crónica perteneciente a la Colección Arte Siglo XX titulada Autorretrato en Palacio pintada solo un año después, en 1970.

Una reflexión sobre el tema de la pintura clásica que sirve para situar a los personajes de Velázquez- en el caso de Las Meninas en el Chalet-, a la infanta Margarita de Austria, a la dama de honor de la infanta Isabel de Velasco, a la enana Mari Bárbola, al aposentador real José Nieto y al perro, en un chalet de los 50-60, momento en el que surge el fenómeno turístico y se pone de moda el chalet para veranear. El espacio exterior de esta representación corresponde a un anuncio publicitario de la tienda valenciana «Hogar completo»-especializada en sillones, mecedoras y tumbonas plegables de verano.

Autorretrato en Palacio sitúa la escena en el espacio original del cuadro de Las Meninas conservando los personajes del aposentador real José Nieto y al Perro condecorado con la cruz de Santiago, pero en este caso distorsionado, hasta ocupar un gigantesco volumen. Los dos artistas Manolo Valdés y Rafael Solbes, se autorretratan en primer término como en la obra original se colocan los personajes principales de Las Meninas. El cuadro no está terminado, ya que aparece una zona en blanco, vacía y mil goterones de pintura y ellos aparecen caracterizados como dos pintores de brocha gorda que en un descanso de su trabajo, se paran a mirarnos porque nosotros nos hemos situado en la escena y nos invitan a reflexionar sobre la obra que están llevando a cabo.

La colaboración entre instituciones como el MACA y la Fundación Chirivella Soriano, en este caso coordinadas a través del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante ha permitido la llegada de esta obra del Equipo Crónica. Un programa de exposiciones que tendrá continuidad a lo largo del año.

Equipo Crónica. (1964-1981)

Formado por los artistas Manolo Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo (aunque este pronto se desligó del grupo) el grupo reaccionó contra la corriente informalista dominante en el panorama artístico español del momento. Su trabajo colectivo se desarrolló durante los últimos diez años del franquismo y la transición democrática, hasta 1981.

Equipo Crónica realiza una obra decididamente figurativa muy próxima a la estética del pop art. Aprovechando recursos procedentes de la crónica periodística, el lenguaje de los mass media, el cómic, la publicidad o la propia historia del arte, su pintura analiza críticamente la situación social y política de España y lanza una mirada irónica sobre los mitos ubicando situaciones y personajes bien conocidos en contextos diferentes contribuyendo así a la desmitificación de las imágenes y cuestionando la propia función del arte.

El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante ha invitado en esta ocasión a la obra del Equipo Crónica titulada Las Meninas en el Chalet de 1969 perteneciente a la Fundación Chirivella Soriano de Valencia que podrá disfrutarse desde el día 1 de febrero hasta el 28 de abril de 2013.

La colaboración entre instituciones como el MACA y la Fundación Chirivella Soriano, en este caso coordinadas a través del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante ha permitido la llegada de esta obra del Equipo Crónica. Un programa de exposiciones que tendrá continuidad a lo largo del año.

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Rosa María Castells
Fundación Chirivella Soriano