Retrato de Eusebio Sempere
Se trata de una segunda versión de la misma obra que se conserva en el Museo Barjola de Oviedo, aquel sin fechar y con distintas medidas: 146 x 97 cm.
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Se trata de una segunda versión de la misma obra que se conserva en el Museo Barjola de Oviedo, aquel sin fechar y con distintas medidas: 146 x 97 cm.
El Ayuntamiento de Alicante posee entre sus fondos la Colección Juana Francés, resultado del Legado Testamentario de la artista nacida en Alicante. A su muerte, quiso que el volumen total de su obra fuera dividida en cuatro partes y que fuera a engrosar los fondos patrimoniales de cuatro ciudades españolas con las que había mantenido relaciones sentimentales de diversa índole. Las cuatro ciudades elegidas recibirían una parte de su Legado: Zaragoza, Madrid, Valencia y Alicante, siempre con la condición de que en ellos existiera un Museo de Arte Contemporáneo. Juana Concepción Francés de la Campa nace en Alicante en 1924 y morirá en Madrid en 1990. Realiza estudios de música e ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Viaja más tarde a París con una beca del gobierno francés donde termina su formación. En 1956 conoce a Pablo Serrano con el que desde entonces convive y con el que más tarde contraerá matrimonio. Su obra siempre estuvo vinculada artísticamente a la vanguardia española y situada en la frontera de la modernidad. Formó parte del grupo El Paso desde 1957 a 1959. Y desde entonces su obra se inscribe dentro del llamado informalismo matérico español. Sin embargo, la obra de Juana Francés es siempre muy personal y reconocible. Pronto en sus obras aparecen los objetos que serán característicos, siempre relacionados con una determinada visión del hombre como sujeto esclavizado envuelto en el falso progreso deshumanizador. La Colección legada a la ciudad de Alicante está compuesta por 73 piezas entre pintura, obra gráfica e instalaciones. Cronológicamente abarca un período creativo que va desde las primeras obras figurativas de 1950/55 hasta el final de sus días en 1990.
Arcadio Blasco Pastor (Mutxamel, Alicante, 1928- Majadahonda, Madrid, 2013) fue un pintor que en la segunda mitad de la década de los 50 encuentra en la cerámica el material idóneo para la expresión plástica. Su formación artística como pintor tiene lugar en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, donde llegó a los 19 años, terminando el curso de profesorado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia en 1953. Ese mismo año se traslada a Italia, en donde reside por dos años en la Academia de España en Roma, allí tiene su primer contacto con la cerámica a través de la obra de Nino Caruso y de Carlo Zauli. Al regresar a España, realiza sus primeras experiencias cerámicas y se interesa por la cerámica artesanal, lo que lleva a trabajar con el alfarero de Cuenca, Pedro Mercedes- con el que intercambia saberes-, y en otros talleres de cerámica popular de Agost y Triana (Cerámica Montalbán). En 1955 instala su primer taller en la nave- cedida por el arquitecto Luis Feduchi- el edificio a mitad construir del Museo de América situado en la Ciudad Universitaria de Madrid, que compartió con José Luis Sánchez, Jacqueline Canivet y Carmen Perujo; allí realizaría, entre otras obras, muchas vidrieras, mosaicos y murales cerámicos destinados, en gran parte, a ornamentar las iglesias que se construyeron por encargo del Instituto de Colonización de los Pueblos de España, colaborando con los arquitectos José Luis Fernández del Amo, Ignacio Gárate, Luis Cubillo, García Benito, Luis Feduchi, Fernández Alba y Fisac, entre otros. El inmenso espacio de este lugar de trabajo para la creatividad también fue utilizado ocasionalmente por pintores como José Vento, Hernández Mompó, Rafael Canogar, Antonio Saura, etc., que tenían necesidad de realizar obras de gran formato y no disponían de espacio suficiente en sus estudios.
La vista XXXV de Fernando Zóbel. La conservadora del MACA, Rosa Castells, explica una obra de la col·lecció en 1 minut.