Susana Guerrero comienza su trayectoria a mediados de los 90, siendo la escultura, la cerámica y el arte gráfico sus medios plásticos principales. Los temas que ha tratado conectan con la memoria, el subconsciente, lo mágico, el mundo onírico y la relación con la naturaleza, revisando narraciones prestadas de la mitología y lo sagrado, y de su propia experiencia vital. Para explorar lo táctil y sensorial, Susana Guerrero se ha servido de muy diversos materiales, unas veces tomados directamente de la naturaleza, como agave, espinas, conchas y hojas de palmera, y otras, material manufacturado, como cables eléctricos (en sus piezas recientes) y caucho. Susana vive con un León Blanco, un animal que la protege y cuida, protagonista recurrente en su universo creativo, se muestra aquí con un depurado control del lenguaje neofigurativo en clave simbólica.