Durante las dos décadas que cubren su trayectoria, Olga Diego ha trabajado en medios tan diversos como el vídeo, el dibujo, la instalación y la cerámica. "Avestruz" es uno de los primeros trabajos de la artista y sirve de manifiesto a su concepción del arte. Rodado en Benifato, en la Sierra de Aitana de Alicante, Olga Diego define esta acción como una "reflexión sobre el miedo, la angustia y las situaciones de pánico que lo acompañan". Su trabajo explora las capacidades mentales y físicas en situaciones límite, no ordinarias, exponiendo a menudo su propio cuerpo a situaciones de riesgo, ya sea enterrando la cabeza en tierra, prendiendo fuego a su cabello, elevándose en artefactos hinchables rudimentarios construidos por la propia artista o encerrándose en una habitación para dibujar, sin dormir, hasta el completo agotamiento. Es el caso del proyecto "Transcription/Non Stop Drawing Action" realizado en Londres en 2018 al que pertenecen estos tres dibujos. Durante cincuenta y ocho horas Diego se recluyó para dibujar ininterrumpidamente en un espacio cerrado, usando paredes, suelo y papeles independientes como soporte. Esta acción performativa sirvió a la artista para explorar el acto creativo en los límites físicos, haciendo uso del dibujo como vehículo de esta investigación. El resultado son imágenes misteriosas y oníricas, a veces inquietantes, trazadas con mucha delicadeza.