“Parada Estación” es una instalación de María Aranguren que rinde homenaje a Eusebio Sempere y se inscribe dentro del conjunto de actividades que el Ayuntamiento de Alicante y el MACA han programado con motivo del 30 aniversario de la muerte del artista.
“Parada Estación” marca un recorrido, a través de catorce pequeñas piezas de policarbonato en la calle, que conduce al viandante desde la Plaza de la Santa Faz hasta el MACA. Catorce “Estaciones” en lugares elegidos por la artista entre las dos primeras estaciones del Via Crucis de la Santa Faz: la fuente, el Palacio, Portaferrisa, la curva de Maldonado, el callejón Heliodoro Guillén…
En la búsqueda o en el hallazgo de los enclaves se establecen relaciones estéticas y conceptuales que propician una mirada diferente sobre los muros y fachadas de este barrio singular y acompañan a los visitantes hacia la puerta del MACA, donde una gran pieza homenaje, inspirada en la obra de Sempere, cierra el recorrido.
Paneles decorativos para el pabellón-bar de la Playa del Postiguet, 1956
El MACA presenta la restauración e investigación del conjunto de 3 paneles decorativos realizados por el pintor Manuel Baeza para el pabellón vestuario de la Playa del Postiguet de Alicante.
En 1956 el Ayuntamiento de Alicante construye unos pabellones de baño en la playa del Postiguet, y le encarga al artista alicantino, ya reconocido nacionalmente, Manuel Baeza (1911-1986), cinco paneles pictóricos de grandes dimensiones. Solo se conservan estos tres.
Las obras permanecieron expuestas en el restaurante desde 1956 hasta que se procedió a la demolición de estas construcciones. Tras esto los paneles estuvieron varias décadas olvidados hasta que la concejalía de Cultura los guardó en sus almacenes. Tenían deterioros graves que afectaban a todos sus estratos: soportes disgregados y debilitados por la alta humedad relativa a la que habían estado expuestos por su cercanía al mar, y suciedades de varias naturalezas, así como barnices densos y oxidados que cubrían las capas de pintura.
Recientemente fueron trasladados al departamento de Conservación y Restauración de Arte Moderno y Contemporáneo de IVCR+i en Valencia. Tras ser investigados y analizados se restauraron, consolidando y estabilizando los soportes de madera aglomerada, y eliminando cada uno de los estratos añadidos que los cubrían. La limpieza se realizó en tres fases consecutivas diferenciadas. Como medida de conservación de las obras se diseñó y confeccionó un marco-caja de madera de tilo, que sin ningún sistema de anclaje al soporte refuerza toda la estructura de los paneles y les da estabilidad.
Estas obras recuperadas, que forman parte de la memoria colectiva de la ciudadanía de Alicante, vuelven a su ciudad y podrán visitarse en el MACA hasta el próximo 9 de enero.
Las Cuatro Estaciones de 1965 es la primera carpeta de serigrafías artísticas que se estampa en España. Hace de ello 50 años y la presentación en la Galería Juana Mordó se convirtió en un éxito de público, crítica y ventas sin precedentes. Fue el inicio de uno de los conjuntos de obra gráfica más importantes realizados en la España del siglo XX, el del artista Eusebio Sempere, excepcional tanto por su calidad como por su cantidad. Aproximadamente doscientas obras entre serigrafías, litografías y grabados, elaboradas de forma artesanal en las que se alcanzan altísimas cotas de perfección siempre minuciosa y a veces, preciosista.
Se presentan 9 carpetas de serigrafías originales de Eusebio Sempere todas estampadas por Abel Martín, como si de un trabajo en equipo se tratara, que recorren la trayectoria vital de ambos artistas y ponen de manifiesto la colaboración artística conjunta, la unión y comunicación espiritual. Sempere sería el cerebro de las formas y de los colores que luego Abel Martín, excelente estampador, plasmaba sobre el papel mediante la superposición de pantallas de seda, una por cada uno de los colores empleados. A veces más de 40.
Las Cuatro Estaciones de 1965, Álbum Nayar de 1967, Libro Alarma, Transparencia del Tiempo o La Alhambra de 1977, Homenaje a Gabriel Miró de 1978, La Luz de los Salmos de 1980, Cántico Espiritual de 1982 o la carpeta póstuma de Las Cuatro Estaciones de 1988 que acabó Abel Martín en solitario, conjugan la música de los números que no existen con la literatura precisa para cada línea.
Todas las carpetas van acompañadas de textos literarios, experimentales, vanguardistas, clásicos o místicos. Pedro Laín Entralgo, Julio Campal, José Miguel Ullán, Edmond Jabés, los poetas árabes de Granada, Gabriel Miró, los salmos bíblicos o San Juan de la Cruz presentados a su vez por Rafael Alberti, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Juan Cantó o Vicente Aguilera Cerni, palabras prendidas en las formas y colores que inspiran a las almas el deseo de quedarse allí y tomar asiento.
Del 2 de febrero al 17 de abril de 2016. Valencia. Centro del Carmen. Del 5 de abril al 20 de mayo de 2018 en la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid.
Eusebio Sempere/Abel Martín. La música de los números que no existen
30.10.2015
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24.01.2016
Las Cuatro Estaciones de 1965 es la primera carpeta de serigrafías artísticas que se estampa en España. Hace de ello 50 años y la presentación en la Galería Juana Mordó se convirtió en un éxito de público, crítica y ventas sin precedentes. Fue el inicio de uno de los conjuntos de obra gráfica más importantes realizados en la España del siglo XX, el del artista Eusebio Sempere, excepcional tanto por su calidad como por su cantidad. Aproximadamente doscientas obras entre serigrafías, litografías y grabados, elaboradas de forma artesanal en las que se alcanzan altísimas cotas de perfección siempre minuciosa y a veces, preciosista.Se presentan 9 carpetas de serigrafías originales de Eusebio Sempere todas estampadas por Abel Martín, como si de un trabajo en equipo se tratara, que recorren la trayectoria vital de ambos artistas y ponen de manifiesto la colaboración artística conjunta, la unión y comunicación espiritual. Sempere sería el cerebro de las formas y de los colores que luego Abel Martín, excelente estampador, plasmaba sobre el papel mediante la superposición de pantallas de seda, una por cada uno de los colores empleados. A veces más de 40.Las Cuatro Estaciones de 1965, Álbum Nayar de 1967, Libro Alarma, Transparencia del Tiempo o La Alhambra de 1977, Homenaje a Gabriel Miró de 1978, La Luz de los Salmos de 1980, Cántico Espiritual de 1982 o la carpeta póstuma de Las Cuatro Estaciones de 1988 que acabó Abel Martín en solitario, conjugan la música de los números que no existen con la literatura precisa para cada línea.Todas las carpetas van acompañadas de textos literarios, experimentales, vanguardistas, clásicos o místicos. Pedro Laín Entralgo, Julio Campal, José Miguel Ullán, Edmond Jabés, los poetas árabes de Granada, Gabriel Miró, los salmos bíblicos o San Juan de la Cruz presentados a su vez por Rafael Alberti, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Juan Cantó o Vicente Aguilera Cerni, palabras prendidas en las formas y colores que inspiran a las almas el deseo de quedarse allí y tomar asiento.
Álbum de cromos. Colección Arte Siglo XX del MACA. Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Con gran generosidad y compromiso social, Eusebio Sempere donó a la ciudad de Alicante su colección de obras de arte inaugurando, el 5 de noviembre de 1977, el Museo de la Asegurada, uno de los primeros museos de arte contemporáneo de España. Para conmemorar el 40 aniversario, este Álbum de Cromos recoge una selección de 40 obras destacadas de la “Colección Arte Siglo XX” que permite explorar los múltiples caminos del entramado artístico del siglo XX y pone de manifiesto la calidad e importancia de las obras reunidas por el artista alicantino.
La revelación de la pintura… reúne una selección de obras de distintos artistas que tienen en común el gusto por la pintura. ¿Es posible hablar de pintura en el siglo XXI? ¿Hablar la pintura o de la pintura? La pintura misma parece detenerse en la frontera de una superficie configurada por dos variables. La química y el gesto. Las reacciones de elementos químicos como los pigmentos de color, sustancias ligantes y aditivos, volátiles o sólidos, sintéticos o naturales, son la prueba científica de que la pintura existe. La forma de aplicar este compuesto coloreado de consistencia pastosa o líquida es lo que conforma el gesto y atrapa el tiempo, siempre fragmentado. Pero será la mirada (del pintor y del espectador) quien otorgue “sentido” al resultado.
La pintura, esa “superficie accidentada”, tal vez de intensidad dramática, se revela en esta exposición tan presente en algunos cuadros como ausente en otros. Ventana por la que penetrar en un mundo inmaterial o muro texturado donde apreciar los pliegues de la materia. Olvido del objeto de la representación y hechizo del texto o de la textura. El pincel imperceptible y cierta sensación de acuosa transparencia. Artistas que a través de la pintura establecieron una forma de mirar el mundo que ha condicionado nuestra contemporaneidad.
Alfonso Albacete, Sergio Barrera, José Manuel Ciria, Susy Gómez, Joan Hernández Pijuán, Prudencio Irazábal, Oliver Johnson, Carlos León, Antonio Mesones, Nicolás Munuera, Juan Olivares, José María Sicilia y Jordi Teixidor.
Mori el Merma fue un espectáculo teatral de la compañía Teatre de la Claca dirigida por Joan Baixas y Teresa Calafell con decorados, máscaras y grandes títeres diseñados y pintados por Joan Miró. Durante varios meses, Miró colaboró en el diseño de los personajes construidos en tela y goma espuma por el grupo y en marzo de 1977, en el propio taller de La Claca y como un miembro más del grupo, procedió a pintarlos y decorarlos. La aventura fue registrada por la atenta cámara de Francesc Catalá Roca. Tras meses de ensayos, la obra se estrenó en 1978, primero en el Teatro Principal de Palma de Mallorca y después, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. El éxito fue rotundo y clamoroso. Esta “troupe” caótica y anarquista era la imagen de un país nuevo que había acabado por fin con la dictadura. En los primeros dos años, desde 1978 a 1980, Mori el Merma se representó por toda Europa: en el Centro Pompidou de París, en los Riverside Studios de Londres, en la Fondation Maeght de Saint Paul de Vence o en la Sala Olympia de Madrid.
La importancia de Mori el Merma en la producción de Joan Miró es capital: no es una más de sus incursiones en la escena teatral, un aspecto artístico por el que sentía auténtica pasión. Se trata de la representación del personaje de Ubú ideado por Alfred Jarry, paradigma de todos los dictadores del siglo XX, el tirano vulgar y sangriento que encarna la corrupción y el despotismo y que Miró asociaba al general Franco. El personaje de Ubú, que Miró desarrolla plásticamente a través de una serie de dibujos y de tres carpetas de litografías, sube a escena con la obra de Mori el Merma recogiendo así su ideario político, transversalmente bañado de surrealismo.
La historia de los muñecos de Mori el Merma en Alicante es complicada pero apasionante. Cuando en 1980, La Claca desmontó la obra para acometer una nueva etapa, Miró accedió a que se vendieran los decorados iniciales: parte de los cuales fueron depositados en la Fundación Miró de Barcelona y otra parte, gracias a las gestiones del artista alicantino Eusebio Sempere, se adquirieron por la Diputación de Alicante con el propósito de completar la Colección Arte Siglo XX. Mientras tanto, los decorados fueron expuestos en 1980 en el Museo de la Asegurada, no sin fricciones entre el artista y el Ayuntamiento como recoge la prensa. Después de catorce meses de exposición fueron desmontados y almacenados en cestos de mimbre que se retiraron por Diputación en 1988 donde se conservaron desde entonces. Nunca más se volvieron a exponer.
Michel de Certeau, filósofo francés, en la “Práctica de la vida cotidiana” cuando habla de las “invisibles identidades de lo visible”, hace una propuesta muy a tono para la fotografía. Él propone que lo que se ve en el paisaje urbano es siempre un indicio de lo que ya ha desaparecido, que lo visible designa a lo que ya no está.
La idea de la fotografía como un mero reflejo de la realidad, ha sido superada en la actualidad por la mayor parte de los artistas que trabajan en este campo. En sus obras reflejan ya no sólo el instante fotografiado, sino situaciones, momentos algunos de un pasado ya no evidente o imágenes que nos indican o sugieren hechos, situaciones, sospechas, incluso estados de ánimo.
Tanto Xavier Ribas con su obra Estructuras invisibles, (2006) como Javier Codesal con El monte perdido, (2003) nos hablan, desde un punto de vista antropológico, sobre la memoria y la ausencia, con un cierto carácter evocador de lo ya perdido.
El cubismo fue más que una vanguardia, fue el movimiento artístico que inauguró la modernidad. No hubo un solo cubismo sino muchos cubismos. Fundado en París a finales de la primera década del siglo XX por Braque y Picasso, sus límites temporales se extienden más allá de los años 20, cuando otros artistas se incorporan para redefinirlo.
El cubismo propone un revolucionario modo de pintar basado en un intenso trabajo de deconstrucción de la realidad, de renuncia a la perspectiva convencional, de ausencia de detalles y de geometrización de las formas. Al modificar la manera de plasmar la naturaleza de los objetos cotidianos, el cubismo cambió para siempre la forma de mirar la pintura: ahora el espectador debe recorrer planos, líneas y colores, dispuestos según un ritmo propio que obliga, no sólo a una contemplación sensorial, sino también, a un ejercicio intelectual de reconstrucción. Un legado estético que ha perdurado en el tiempo.
La exposición se articula en tres ámbitos. Abrimos la muestra con la obra de artistas contemporáneos que trabajaron en París, la visión de los otros cubismos, y cerramos la exposición con la expansión internacional del movimiento, recogida con la presencia de artistas españoles y latinoamericanos. El núcleo de la colección, y que ocupa el espacio central de la muestra, son las 11 piezas excepcionales del artista madrileño Juan Gris. Juan Gris es el pintor de la geometría mística y así lo descubre y admira Eusebio Sempere cuando en 1977 adquiere, con gran esfuerzo económico, el lienzo Naturaleza muerta a la servilleta que conservamos en la Colección Arte Siglo XX de este Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) y que se convirtió en el primer Juan Gris expuesto en una colección pública española. Esta exposición sirve de homenaje a tal generosidad.
Albert Gleizes, Vicente do Rego Monteiro, Manuel Ángeles Ortiz, Joaquín Torres García, Louis Marcoussis, María Blanchard, André Lhote, Georges Valmier, Alejandro Xul Solar, Rafael Barradas, Jean Metzinger, Emilio Pettoruti, Juan Gris, Vicente Huidobro y Joaquín Peinado.
La Colección de Mariano Yera sigue la evolución de la historia del arte en España, ya que están representadas las principales corrientes pictóricas y sus autores más destacados. Se compone de más de ciento cuarenta obras de gran calidad, todas ellas expresivas de la particular mirada de cada uno de los sesenta y tres artistas que componen este singular testimonio de la creación pictórica española desde los años 50 del siglo pasado hasta finales del XX, una época rica en propuestas artísticas de enorme relevancia. Una selección más próxima a la generación de Sempere es la que se muestra en el MACA.
Miquel Barceló, Miguel Ángel Campano, Equipo 57, Equipo Crónica, Luis Feito, Luis Gordillo, José Guerrero, Josep Guinovart, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Pablo Palazuelo, Manuel Rivera, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Antonio Saura y Jose María Yturralde.
Presentamos la nueva exposición de la Colección Fundación Mediterráneo con vocación de permanencia que ocupa la segunda planta del MACA incorporándose así a la lectura de las colecciones permanentes del museo.
La hemos titulado Con el tiempo 2 en un doble sentido. Con el tiempo es con-temporáneo. Aquello que está estrechamente ligado al tiempo presente. Lo que está sucediendo. Al igual que nosotros, contemporáneos de estas obras y compartiendo con ellas el espacio y el tiempo, compartiendo los presupuestos estéticos que las han visto nacer y los significados últimos. Con el tiempo es también aquello que ha pasado desde la Colección Arte Siglo XX que mostramos en la primera planta del museo y que nos donó Eusebio Sempere en 1977. Inevitablemente su colección se quedó cerrada en los primeros años 80. Desde entonces y Con el tiempo lo que ha venido pasando es lo que vamos mostrando a través de la Colección Fundación Mediterráneo ahora revisitada.
La Colección Fundación Mediterráneo está compuesta por 213 obras de las cuales hemos elegido 18 obras entre pintura, escultura y fotografía de una contundencia plástica incuestionable. Obras que nos han venido acompañando en las diferentes exposiciones temporales que de la Colección se han realizado en distintos espacios y ciudades. Siempre es una sorpresa descubrir a los artistas representados en la Colección Caja Mediterráneo, pero es aún más sorprendente descubrir qué obra de ellos se ha adquirido. Siempre se trata de una obra fundamental dentro de su trayectoria artística, ejemplo de lo mejor de su propuesta estética y por la que se reconoce a un artista como artista singular. Una obra por su contemporaneidad, rotundamente “clásica”. Y eso se pone de manifiesto en esta exposición. Es una exposición contemporáneamente clásica.
Ignasi Aballí, Juan Uslé, Carlos León, Joan Hernández Pijuan, Jaume Plensa, Carmen Calvo, Hannah Collins, Esther Ferrer, Francesc Torres, Joseph Beauys, Jana Sterback, Pello Irazu, Miquel Mont, Manu Muniategiandikoetxea, Juan Ugalde y Daniel Verbis.
La muestra compuesta por tres planchas y un rollo de papel interminable forman parte de la creación más reciente de la artista china donde evoca sus viajes a través de las montañas chinas sagradas; rollos de papel y tinta china de grandes proporciones que se despliegan alargándose a modo de manantiales en los espacios donde intervine. En la exposición “Metamorfosis”, Bingyi recurre a los juegos de luces y sombras, manchas suaves y delicadas, propias de la poética del haiku, donde la artista gusta desenvolverse, al manifestar su asombro y arrobo que le produce la contemplación de la naturaleza.