La pieza invitada. Vulnerabilidad(es). Henri Cartier Bresson

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Col.lecció Per amor a l'art, Bombas Gens, València

Las cinco fotografías de Henri Cartier Bresson que aquí se muestran pertenecen a la Colección Per Amor a l’Art – Fundació Per Amor a l’Art de Valencia. Estas piezas invitadas en el MACA forman parte del proyecto expositivo Vulnerabilidad(es), realizado en colaboración con Bombas Gens Centre d’Art y el Museo de la Universidad de Alicante.

La vulnerabilidad es una realidad compleja que ha adquirido notable protagonismo en los últimos tiempos a raíz de fenómenos como la desigualdad social, los efectos del cambio climático, la violencia de género, los movimientos migratorios o la reciente pandemia Covid. La reflexión teórica sobre la vulnerabilidad del ser humano no es reciente; sin embargo, la urgencia de respuestas al momento que vivimos, tan comprometido en muchos aspectos, ha validado su actualidad.
De manera inmediata asociamos el concepto de vulnerabilidad con el de fragilidad. Ser vulnerable es ser un sujeto frágil. A menudo trasladamos esta condición sobre otros en razón de su género, su cuerpo o su posición social pero eludimos el pensamiento de que dicho estado es constitutivo de nuestra propia experiencia y, por tanto, consustancial a la naturaleza humana. La pensadora feminista Judith Butler ha propuesto repensar la vulnerabilidad como medio para alumbrar otros modelos de vida en común, basados en el reconocimiento de la interdependencia entre sujetos y en la necesidad de los cuidados. Por tanto, la vulnerabilidad no es motivo de inacción o sometimiento sino una oportunidad de emancipación social y resistencia política.
Con este espíritu surge la exposición Vulnerabilidad(es): como un acercamiento a las experiencias de la fragilidad desde las prácticas artísticas que incite a comprendernos como seres vulnerables –tanto en las aristas sociales como individuales– pero capaces de actuar de forma colectiva para construir nuevas formas de relación entre nosotros y de nosotros con la naturaleza.

Henri Cartier Bresson (1908-2004) es uno de los nombres fundamentales de la historia de la fotografía del último siglo. Fue pionero del periodismo moderno, impulsor de la agencia Magnum Photos y creador del concepto del instante decisivo: la sensación de hacer coincidir el ojo, la cabeza y el corazón en un gesto concentrado que permite captar la realidad por sorpresa.
Nacido en Francia, quiso dedicarse a la pintura y comenzó a frecuentar a los artistas, sobre todo los surrealistas, que marcaron decisivamente su mirada casi pictórica que plasmará en imágenes lejos de lo anecdótico y lo más cerca posible de la íntima verdad de la gente. Siempre usó el blanco y negro y fue enemigo del color y del uso del flash.
De fuertes convicciones políticas, anticolonialista y republicano, su compromiso le situó en los escenarios revolucionarios más icónicos convirtiéndole en un impenitente viajero. En los años 30 recorrió varias ciudades españolas, entre ellas Alicante, donde captó con su cámara lúcida, estas famosas imágenes.

Obras:

Henri Cartier Bresson
Alicante, Spain, 1933
Fotografía a las sales de plata
Colección Per Amor a l’Art, Valencia.

Henri Cartier Bresson
Alicante, Spain, 1934
Fotografía a las sales de plata
Colección Per Amor a l’Art, Valencia.

Henri Cartier Bresson
Madrid, Spain, 1933
Fotografía a las sales de plata
Colección Per Amor a l’Art, Valencia.

Henri Cartier Bresson
Madrid, Spain, 1933
Fotografía a las sales de plata
Colección Per Amor a l’Art, Valencia.

Henri Cartier Bresson
Flooding, Spain, 1933
Fotografía a las sales de plata
Colección Per Amor a l’Art, Valencia.

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Henri Cartier Bresson
Rosa María Castells
Obras de la Colección Per Amor a l’Art

La pieza invitada. Juan Genovés: Relato

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Colección Martínez Guerricabeitia de la Universitat de València

Con este programa de exposiciones La pieza invitada, el MACA pretende acercar al público obras temporalmente cedidas por otras instituciones que en el Museo adquieren un nuevo significado al ser presentadas como una exposición de una sola obra en relación con el contexto de la colección permanente. La Colección Arte Siglo XX permite un programa enriquecedor de invitaciones. Obras concretas que, en diálogo, discusión, contigüidad o contradicción, se muestran inmersas dentro del contexto expositivo del museo. En esta ocasión hemos invitado a compartir espacio a la Colección Martínez Guerricabeitia con una obra espléndida del artista valenciano Juan Genovés. JUAN GENOVÉS

Relato, 1968
Acrílico y óleo sobre lienzo
180 x 170 cm.
Firmado y fechado al dorso
COLECCIÓN MARTÍNEZ GUERRICABEITIA
Universitat de València

Relato obtuvo uno de los prestigiosos premios Marzotto en 1968. Presenta nítidamente los hallazgos que suscitaron el interés internacional por su pintura: la figuración como manera de trasmitir sin ambigüedades semánticas un hecho. La incorporación del espacio plano y, por fin, el eminente carácter narrativo, secuenciado y modular de la representación. El motivo central del cuadro está enmarcado por dos amplias franjas rojas horizontales realizadas con aerógrafo a modo de pantalla que marca una distancia entre el espectador y la escena. Una vibración en rojo turbio refuerza la conciencia del drama que sucede. La zona central está ocupada por una secuencia dividida en cinco imágenes reiteradas, a modo de fotogramas cinematográficos que se muestran poco definidas, en la grisalla con que se perciben los seres a mucha distancia. Los recursos empleados por Genovés: el tamaño reducido de las figuras, el punto de vista, el contraste cromático, los efectos dramáticos de la fotografía provocan la implicación emocional del espectador en una identificación empática hacia la víctima.
La narración, algo que pasa y desaparece dejando apenas unas huellas, se plasma como si se fuera observada a través del teleobjetivo o visor, no del artista o del espectador, sino del poder, del aparato coercitivo del terror. Impregnada de cultura cinematográfica y literaria, la mirada de Genovés da cuenta de la condición humana frente a la opresiva presencia del poder.
La Colección Martínez Guerricabeitia es una colección peculiar y atípica. Compuesta por un total de 520 piezas, está centrada en artistas cuyo modo de expresión artística es la figuración y el realismo y su intención, su contenido ideológico es siempre la crítica, la disidencia y el compromiso. Formada por Jesús Martínez Guerricabeitia fue donada a la Universidad de Valencia en 1999.

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Rosa María Castells
Universitat de València. Colección Martínez Guerricabeitia

La pieza invitada. 7 dibujos de Julio González

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Depósito en el MACA

El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta las
obras de Julio González depositadas en el MACA por Florencio
Martín, heredero de Eusebio Sempere.
Se trata de unas obras significativas que muestran la importancia de
los fondos que el artista alicantino reunió con la intención de
acrecentar la Colección Arte Siglo XX pero que lamentablemente
nunca llegaron a este museo. Es ahora, con este depósito, una
oportunidad inmejorable para cumplir con su intención.
Estos dibujos de Julio González acompañan las espléndidas obras
que posee la Colección Arte Siglo XX: "Montserrat criant nº 2";
“Nature morte”; “Petit masque aéré” y “Petite maternité assise”,
ampliando la visión que tiene el Museo de este artista. Julio González (1876-1942)
Julio González está considerado como uno de los grandes nombres de la
escultura moderna. Se formó como artesano en la metalistería artística que
su padre tenía en Barcelona. Su trabajo con el hierro, con el que creó un
lenguaje propio, ha sido valorado como una de las aportaciones más valiosas
de las vanguardias de los años treinta, aunque solo dedicó una década de su
vida a la creación con este metal. González empezó a trabajar el hierro a
finales de la década de los veinte, cuando tenía ya más de cincuenta años, y
aunque ya había trabajado el metal para crear joyas y diversos objetos
decorativos fue entonces cuando comenzó a realizar pequeños relieves en
cobre repujado y, más tarde, a experimentar con pequeñas planchas,
creando cabezas y figuras de mujer. Fue el contacto con Picasso, con quien
colaboró entre 1928 y 1932, lo que le permitió reparar en las posibilidades
que tenía el hierro para la escultura. El artista malagueño, le pidió en 1928
colaboración técnica en la creación de una serie de obras de hierro, entre
ellas una escultura para un monumento en homenaje a Apollinaire y Femme
au jardin.
Sus orígenes artesanos, el conocimiento de las posibilidades que le ofrecía el
hierro, junto a una gran libertad imaginativa y a la sensibilidad propia de un
gran artista, le permitieron crear un lenguaje nuevo, muy personal. Se
incorporó a la vanguardia con nuevas y potentes formas escultóricas y un
lenguaje propio, calificado de abstracto, que tuvo como objetivo esencial el
maridaje entre formas y espacio. En sus esculturas, el espacio forma parte de
la misma obra, iniciando un camino que después siguieron muchos otros
escultores como David Smith o Eduardo Chillida. El propio González aplicó el
término “dibujar en el espacio” a una parte de su obra, la que realizó con
barra o varilla de hierro.
Las esculturas filiformes o lineales –lo que él mismo denominaba dibujar en el
espacio–, las testas volumétricas o las figuras biomórficas son el resultado de
un trabajo de gran rigor técnico y conceptual que le abriría las puertas al
reconocimiento como uno de los grandes escultores del siglo XX.

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Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. Pablo Picasso, Luis Fernández y Julio González: Trozo de almíbar, Cabeza y Máscara

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Depósito en el MACA

El MACA - Museo de Arte Contemporáneo de Alicante presenta las obras de Pablo Picasso, Luis Fernández y Julio González, depositadas en el MACA por Florencio Martín, heredero de Eusebio Sempere, que pueden disfrutarse desde el día 25 de julio de 2017.

Se trata de unas obras significativas que muestran la importancia de los fondos que el artista alicantino reunió con la intención de acrecentar la Colección Arte Siglo XX, pero que lamentablemente nunca llegaron a este museo. Es ahora, con este depósito, una oportunidad inmejorable para cumplir con su intención.

Estas piezas acompañan en el espacio las espléndidas obras de Julio González, Juan Gris y Pablo Gargallo que posee la Colección Arte Siglo XX. Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins (Francia), 1973)
Unos de los mayores artistas del siglo XX, que partició en numerosos movimientos artísticos.
Picasso recurre en numerosas ocasiones a El Greco, uno de sus pintores preferidos, en un regreso a sus raíces españolas. Picasso admiraba "El entierro del Conde de Orgaz" de El Greco, cuadro al que dedicó un libro que compuso entre 1957 y 1959. Un monumental libro que Picasso ilustra con su propia poesía basada en su vida y en su Andalucía.
Se trata de un libro ilustrado por Pablo Picasso, uno de los más importantes dentro de su producción. La publicación consta de un prólogo y texto de Rafael Alberti y 12 aguafuertes y un grabado a buril. El texto del volumen está fechado en 1939, manuscrito por el propio Picasso en litografía de colores y se acompaña de los aguafuertes y la punta seca. El libro muestra el conocimiento que Picasso tenía de las técnicas del grupo de André Breton y prueba de ello es el escrito automático que se edita en facsímil acompañando la serie de grabados, una experiencia surrealista del Conde de Orgaz donde el erotismo y la pornografía son temas recurrentes: escenas exóticas, escenas de circo o escenas alegóricas impregnadas de erotismo.
"Se incluye en El Entierro del Conde de Orgaz este gabado al buril que data de 1939, y que, de acuerdo con la técnica, pero también con el sentimiento picassiano de ese tiempo, muestra una rigidez e intensidad lineal muy características. La idea de incluir esa estampa en el libro le vino a Picasso del texto que grabó al buril armonizando letra y dibujo. Es un breve fragmento, pero sus características de estilo preconizan ya el que distingue los desatados párrafos del Entierro, con su desdén de la lógica e incluso de la ortografía, si es que no se trata de un gusto por vulnerarla abiertamente. Por tanto, este grabado que une texto y dibujo, y que surgió como pura expresión de un momento lírico, indeterminado acaso, pasa a enriquecer los ejemplares del noveno volumen de las Ediciones La Cometa."
Texto explicativo sobre el grabado al buril incluido en El Entierro del Conde de Orgaz, editado y estampado por la Editorial Gustavo Gili, S.A. De Barcelona en 1969. Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973)
Estudia en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Se traslada a París donde entra en contacto con los movimientos artísticos de vanguardia. Allí conocerá a artistas como Lipchitzi, Braque, Ozenfant, entre otros y a los españoles Joaquín Peinado, Francisco Bores, Julio González y Picasso. Estos artistas le darán la oportunidad de conocer y trabajar los diferentes ismos artísticos de las vanguardias: cubismo, purismo, neoplasticismo a los que seguirá más tarde el surrealismo. Su obra evolucionará progresivamente hacia un mundo más personal y hermético. 
Este dibujo preparatorio confirma los rasgos arquitectónicos y geométricos que el artista ha estudiado con detenimiento las diferentes relaciones entre las partes, sirviéndose de recursos geométricos para crear figuras de fuerte intensidad.
Al igual que el original, la imagen se apoya sobre el número tres: tres cuellos, tres mentones, tres narices, ... tres cabezas, de esta manera la central se sirve parcialmente de los elementos de los dos laterales. Tres cabezas constituidas rítmicamente, arquitectónicamente: los arcos ciliares aparecen sostenidos por las columnas que son la nariz, y estas se apoyan en los labios de la boca, se adornan con los arcos de los lóbulos nasales y destacan con las esferas de los tres mentones. El ritmo se establece en la verticalidad de todos estos motivos pero también en la superposición horizontal de arcos, círculos y rectas.

Julio González (Barcelona, 1876 – Arcueil (Francia), 1942)
Julio González está considerado como uno de los grandes nombres de la escultura moderna. Se formó como artesano en la metalistería artística que su padre tenía en Barcelona. En París, ciudad a la que se traslada con su familia, entra en contacto con artistas españoles como Gargallo, Sabartés, Hugué y Picasso. Pero fue el contacto con Picasso, con quien colaboró entre 1928 y 1932, lo que le permitió reparar en las posibilidades que tenía el hierro para la escultura. Su trabajo con el hierro, con el que creó un lenguaje propio, ha sido valorado como una de las aportaciones más valiosas de las vanguardias de los años treinta, aunque solo dedicó una década de su vida a la creación con este metal.
En sus esculturas sus antecedentes los encontramos en las obras de Pablo Gargallo, el espacio forma parte de la misma obra, iniciando un camino que después siguieron muchos otros escultores como David Smith o Eduardo Chillida. El propio González aplicó el término “dibujar en el espacio” a una parte de su obra, la que realizó con barra o varilla de hierro.
Las esculturas filiformes o lineales –lo que él mismo denominaba dibujar en el espacio–, las testas volumétricas o las figuras biomórficas son el resultado de un trabajo de gran rigor técnico y conceptual que le abriría las puertas al reconocimiento como uno de los grandes escultores del siglo XX.
Máscara es una acuarela realizada por Julio González en 1940 que pertenece a una serie de estudios para máscaras de carácter geométrico. El artista toma su propio retrato como modelo para trabajar y modificar las proporciones y rasgos de su rostro llevándolos a una reordenación abstracta.
Esta es una serigrafía de la acuarela realizada por González, estampada por Eusebio Sempere y Abel Martin para la exposición que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid en 1960 sobre Julio González.

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Luis Fernández
Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. René Magritte: La Belle Société

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Colección Fundación Telefónica

Esta obra original y vanguardista, acompaña la exposición a las obras de la Colección de Arte del Siglo XX; se exhibe junto a piezas muy relevantes del MACA, como Kiki de Montparnasse de Pablo Gargallo, lienzos y esculturas de Julio González o compartiendo el espacio vanguardista entre los Miró, Juan Gris, Alexander Calder o Ángel Ferrant.

En 1927 René Magritte [Lessines, Hainaut, (Bélgica), 1898–Bruselas, (Bélgica), 1967] se trasladó a París, donde entabló amistad con André Bretón y se convirtió en uno de los miembros más destacados del grupo surrealista. Sus composiciones se caracterizan por la yuxtaposición de objetos cotidianos en contextos inusuales, representados con una pintura depurada de colores claros y fondos planos. Esta obra recoge uno de sus motivos más célebres, el hombre tocado con un bombín y sin rostro, que a menudo ha sido interpretado como alter ego del propio Magritte. Aquí, la figura aparece duplicada y silueteada para alojar, respectivamente, un tupido follaje y un paisaje con el cielo y las nubes como protagonistas. Esta peculiar mezcla entre realidad y ficción produce una imagen desconcertante, característica del estilo del maestro belga.

En La Belle Société, pintada por el artista poco antes de morir, superpone dos siluetas de un mismo personaje, pero sustituye la imagen de un hombre por contornos que contienen motivos naturales y paisajísticos; una vegetación tupida, y delante, un perfil idéntico de playa y horizonte. Las siluetas actúan como si fuesen dos ventanas hacia la realidad exterior; quizás se observen entre ellos, quizás haya una perpetua conversación entre dos tipos de naturaleza diferente que no llegan a entrelazarse. Lejos de sumirse en el automatismo de la corriente más libre del surrealismo y sin abandonar, sin embargo, el gusto por lo onírico o psicoanalítico, Magritte dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento.

Magritte explicaba así su concepción de la pintura: “La imagen pintada es, de una parte, la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea”.

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René Magritte
Rosa María Castells
Colección Fundación Telefónica

Contexto vanguardia 6. Frantisek Kupka

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Colección IVAM de Valencia

El MACA, expone una obra del artista Frantisek KUPKA perteneciente a los fondos del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), dentro del diálogo entre colecciones que se entabla desde 2021 en el programa “Contexto Vanguardia”. La obra se podrá contemplar hasta septiembre de 2025.

Esta es la sexta exposición dentro de “Contexto Vanguardia” que busca mantener un diálogo permanente entre las obras de la colección del IVAM pertenecientes a las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX y las obras de la Colección Arte Siglo XX del MACA, de forma que se establezcan lecturas complementarias, apoyo y contexto para algunas piezas que, en comunicación con otras, fortalecen su lenguaje, permitiendo así que el visitante pueda disfrutar de artistas no representados en el MACA al tiempo que se completa la visión de las vanguardias. El objetivo es crear contenido y compartir conocimiento.

Proportions / Proporciones, 1934. Óleo sobre lienzo es la obra que podrá verse.

El artista
Frantisek KUPKA es uno de los pioneros de la abstracción. Formado en Praga y Viena, se instaló primero en París donde asumió el neoimpresionismo, el simbolismo y el modernismo y después, en Puteaux, relacionándose con el cubismo de los hermanos Villon. Su obra, abstracta desde 1912, está llena de significados filosóficos, se acerca a la música y a las teorías del surgimiento de la energía mientras experimenta tanto con formas y colores sugeridos por la máquina, como con estructuras geométricas, circulares o reticulares, próximas Van Doesburg y Mondrian y al grupo Abstraction-Création al que pertenece.

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Frantisek Kupka
Rosa María Castells
Obras del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

La pieza invitada. Julio Le Parc: Cercles fractionnés

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Depósito en el MACA

Le Parc desarrolla diferentes indagaciones con la luz; pequeñas cajas con luz y movimiento que producen cambios de imágenes y colores. Para todo ello recurre a iluminaciones artificiales, efectos especulares, reflejos y movimientos, manuales o mecánicos, el fluir de líquidos fosforescentes o el movimiento de hilos de nailon.

Estudió en Buenos Aires, pero en 1958 gracias a una beca del gobierno francés se instaló en París. En 1960, funda el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel, Grupo de Investigación de Arte Visual) junto con Hugo Demarco, García Rossi, Hugo Demarco, Francois Morellet, Francisco Sobrino, J. Stein, Yvaral. Este grupo activo hasta 1969 fomentará textos colectivos, encuentros, debates, presentación de experiencias… que tendrá gran influencia en el arte geométrico del siglo XX.

Cercles fractionnés pertenece a una serie de obras tituladas Desplazamientos. Aquí, la imagen está en relación estrecha con el desplazamiento del espectador y su cambio sufre una aceleración ligada al movimiento de este. La utilización de la lumalina, un producto plástico y flexible, metalizado y con propiedades ópticas propias de los espejos, permitió al artista realizar las primeras investigaciones con placas curvas reflectantes que deformaban las imágenes. En esta obra, el panel de láminas fracciona y multiplica las formas geométricas (círculos concéntricos) que se encuentran en el lado opuesto al espectador.

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Rosa María Castells
Colección Florencio Martín

La pieza invitada. Eusebio Sempere: División de círculos azules, Movimiento virtual rotatorio y luminoso móvil

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Colección de la Diputación de Alicante

Eusebio Sempere (Onil 1923-1985) escultor, pintor y artista gráfico, es el artista más internacional del panorama artístico alicantino y uno de los representantes más genuinos de la abstracción geométrica y de las tendencias ópticas y cinéticas. Tras estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos se trasladó a París en 1949, donde conoció la obra de autores como Mondrian, Kandinsky, Vasarely, Arp, Klee o Picasso y donde se relacionó con los artistas más importantes del momento. En esa época, abandonaría la figuración y comenzaría su andadura por el arte geométrico desarrollando dos importantísimas series: los “gouaches sobre cartulina” y los “relieves luminosos”. En los gouaches buscó la creación de un alfabeto artístico propio y fijó las bases de su lenguaje plástico y de todas sus preocupaciones posteriores. Son trabajos sencillos, emotivos e ingenuos que van complicándose en un creciente interés por el volumen, la profundidad y el movimiento. Los “relieves luminosos” están resueltos en versión tridimensional mediante una caja de madera con diferentes planos iluminados por medio de un pequeño motor eléctrico y se convirtieron en la principal aportación al movimiento óptico y cinético del artista alicantino.

A esta serie de obras experimentales, pertenece el Relieve luminoso móvil de 1959, colección Diputación de Alicante, una obra compleja donde se ensamblan planos de madera pintada y de plástico, que se ilumina alternativamente mediante un sistema eléctrico básico, y que surge como respuesta a un interés creciente por el trabajo tridimensional, por el volumen y la profundidad, desarrollado a lo largo de la década de los 50. Sempere utiliza las tres dimensiones para atrapar la luz, pero no una luz poética que hasta ahora surgía de la misma pintura, sino la luz eléctrica, aquella que se instala a través de bombillas, cables, casquillos, resistencias, reóstatos y alternancias. La luz era la excusa ineludible para el volumen.

Eusebio Sempere y Abel Martín regresaron a España en 1960 estableciéndose en Madrid donde tenían amigos que les prometen ayudas, colaboraciones y proyectos. Sempere se encontró con un ambiente artístico dominado por el informalismo más matérico y por la figuración realista. Y en su propia creación introdujo un cambio en el soporte de su obra: la cartulina fue sustituida por madera, una superficie dura y resistente que, preparada convenientemente por Abel Martín, será el mejor soporte para las líneas de gouache trazadas con tiralíneas. Por encima de ese fondo, gestual, grueso y empastado, la regularidad matemática de unas líneas recuerda el camino elegido: la abstracción geométrica.

Movimiento virtual rotatorio, 1969 y División de círculos azules, 1976, colección Diputación de Alicante, ambas resueltas mediante la técnica del gouache sobre tabla pertenecen a este periodo y a estas preocupaciones estéticas, aunque más depuradas. Han desaparecido los fondos matéricos y en vibrantes colores azules casi negros o en rosados y azules casi violáceos, Sempere consigue establecer una sugerente composición geométrica estructurada en cuadrados. Las obras de este periodo se irán perfeccionando en ejecución, siendo cada vez las líneas más finas y pulcras, de una regularidad matemática, y degradándose el color, volviéndose su pintura más espiritual, casi mística, con sutiles y etéreos efectos de luz.

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Rosa María Castells
Colección Diputación de Alicante.

La pieza invitada. Auguste Herbin: Portrait de Madame H…

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Colección Fundación Telefónica

Madame Herbin compite y dialoga con otras dos mujeres representadas por Julio González y Pablo Gargallo: La Montserrat y Alice Prim, Kikí de Montparnasse, sumándose así a la modernidad compositiva de las primeras vanguardias.

Auguste Herbin (Quiévy (Francia), 1882 – París, 1960)

Hijo de una familia de obreros textiles, Auguste Herbin nació en Quiévy, una pequeña localidad próxima a Cateau Cambrésis, el 29 de abril de 1882. Gracias a grandes esfuerzos económicos familiares, el joven Herbin pudo ingresar en 1899 en la Academia de Bellas Artes de Lille, pero su temprano y despierto interés por la estela de la pintura impresionista le hizo entrar en conflicto con profesores y compañeros.

En 1901 se establece en París. La influencia inicial del impresionismo y el postimpresionismo dará paso a su implicación en el cubismo. En 1909 se traslada a los talleres de Bateau-Lavoir, donde conoce a Picasso, a Gris y a Braque y participa en el nacimiento y primer desarrollo del movimiento cubista. El cubismo de Herbin desarticuló muy pronto las diferencias entre el cubismo analítico y cubismo sintético, propiciando fórmulas variables que oscilaron entre la traducción geométrica de los motivos y el encuentro entre el cubismo y lo abstracto, aspecto este último en el que Herbin fue realmente un pionero. En 1916, mientras se encontraba movilizado debido a la guerra, firma un contrato exclusivo con Léonce Rosemberg. En 1921 la obra cubista de Herbin se cotizaba más alta que la de Léger o Braque y, sin embargo, el artista, para vencer ciertos momentos de impasse, decidió dar un giro a su obra. Entre 1922 y 1926 produjo una de las más originales fórmulas del nuevo realismo europeo. Tras esta etapa, el artista retomó, hacia 1925 o 1926, la abstracción y en 1931 se convierte en uno de los creadores del grupo Abstraction-Création. En la segunda posguerra, los jóvenes creadores del Arte Concreto reivindicaron la influencia de Herbin y en este ámbito, y portador de un reconocimiento poco usual, desarrollaría el pintor su obra, superando incluso graves problemas de salud, hasta su muerte, en 1960, a los 78 años. Entre 1911 y 1912, Auguste Herbin pintó cuatro retratos de Madame H … En ellos, tomaba como modelo a su entonces compañera y luego esposa, Louise Bailleux. Pero pese a que se aprecia cierto parecido entre ellos, las diferencias fisonómicas confirman que el pintor está tratando el retrato femenino como género y no tanto como plasmación de una personalidad concreta.

El Portrait de Madame H., posee la cualidad de ser una síntesis de la diversidad mostrada por el pintor en sus retratos femeninos de estos años. Herbin se muestra ajeno tanto a la identificación entre fondo y figura propia del llamado cubismo analítico como a la concurrencia aleatoria de planos coloreados propia del llamado cubismo sintético y, a pesar de ello, la obra participa de ambos registros. Propiciando una potente gestualidad de la modelo representada, que se comunica ávidamente con el espectador, Herbin homogeniza la relación entre fondo y figura a través de un semejante tratamiento plástico. Toda la composición se encuentra pautada en un mismo registro que hace convivir la forma geométrica con pinceladas ricas en cromatismo, trazadas con el mismo gesto del pincel y con semejante intensidad en todas sus aplicaciones. Mediante este procedimiento, Herbin no geometriza un modelo natural, sino que a través de la conjunción de formas prismáticas sincopadas hace aflorar la figura femenina y todos los elementos que la acompañan.

Herbin mantuvo aparentemente la visión tradicional que reproduce la figura de una mujer en un interior acodada sobre una mesa. Aparentemente porque, en realidad, todo el motivo figurado aparece construido mediante la articulación de formas triangulares agudas y paralelogramos irregulares en los que la intensidad del color, en tintas planas, juega un papel especial en la definición del espacio. La obra por tanto, más allá de su evidencia figurativa, posee una nítida concepción abstracta, mostrándose, en conjunto, muy cercano a lo elaborado por Gris también en 1912, sobre todo por la confección del lienzo mediante la articulación sistemática de planos diagonales que confluyen con otros planos verticales y horizontales.

El pintor anticipa así otro de los caminos de la estética cubista, planteado en algunos de los textos teóricos fundacionales del movimiento, pero en verdad no realizados en pintura hasta que las circunstancias históricas de lo moderno cambiaron sustancialmente. En dos Portrait de Madame H. realizados en 1911 y 1912, Herbin planteó con claridad el modo en que la estética cubista podía derivar en la consecución de un nuevo clasicismo. Herbin deduce de la reducción en planos abstractos de lo figurado una nueva arquitectura figurativa basada en la norma, la concentración y densificación de la estructura compositiva. Y el color. Una intensa presencia del color en la obra, característica que define igualmente la figura representada.

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Auguste Herbin
Rosa María Castells
Colección Cubista de Telefónica

Kara Walker. Burning Village

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Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA

El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. La exposición que se podrá visitar hasta el 7 de septiembre, está comisariada por Rosa Castells, y plantea un recorrido por su trayectoria de las últimas cuatro décadas. Kara Walker es una de las artistas más destacadas de su generación y más interesantes del panorama artístico internacional, con una obra compleja que analiza en escenas a veces caóticas, cuestiones de raza, identidad, poder y deseo utilizados siempre como sistemas de opresión y subyugación, a través de siglos y continentes.

La muestra reúne los numerosos trabajos de Kara Walker presentes en la colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA. Está formada por 44 piezas que recorren parte de su trayectoria y constituyen uno de los conjuntos de obra más completos de la artista existente en instituciones europeas. Aquí se muestran dibujos, grabados, esculturas, libros de artista y uno de sus videos más recientes, un total de 31 obras donadas en propiedad al MACA en 2021 y 13 piezas depositadas en 2024 para esta exposición que han viajado desde Nueva York. 

Su obra aborda temas de violencia, identidad, raza y sexualidad en el contexto de la herida psicológica todavía vigente causada por el trágico legado de la esclavitud, presentando una visión crítica del pasado histórico y examinando los estereotipos raciales y de género en nuestra sociedad actual.

Conocida por su trabajo de siluetas recortadas en papel, inspiradas en la tradición histórica de los retratos de sombras victorianos, en el teatro de sombras o en las linternas mágicas, Walker utiliza, en trabajos de gran belleza formal, el lenguaje de la sátira y los arquetipos para revelar las contradicciones del concepto que una nación tiene de sí misma, al tiempo que arroja una mirada subversiva muy lúcida sobre las alusiones histórico-artísticas que influyen en sus obras.

A través del dibujo, el grabado, la escultura, el vídeo y la instalación, la artista explora la representación de la noción de raza en el arte moderno y contemporáneo, así como la necesidad de establecer nuevas narrativas que desafíen la manera como miramos y entendemos la historia. Las imágenes en la obra de Walker, tomadas tanto del realismo histórico como del espacio fantástico de lo imaginado, seducen por su desgarro emocional, la fuerza intelectual que abrigan y su extraordinaria belleza visual.

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Rosa María Castells
El MACA presenta la mayor exposición de Kara Walker realizada hasta la fecha en España. Colección Michael Jenkins y Javier Romero del MACA