Antonio Serrano Bru.
Pocos arquitectos hay en la provincia de Alicante durante la segunda mitad del siglo XX cuya obra ha tenido tanta fortuna profesional y crítica. A una capacidad de proyectación extraordinaria se le unió desde el primer momento la posibilidad de ejecutar grandes encargos con un fuerte impacto urbano que, gracias a la promoción de las capas más cultas de la burguesía industrial ilicitana, las instituciones públicas y la Iglesia, contribuyeron a la definición de la moderna ciudad de Elche.
Ha sido presidente del Patronato del Misteri d’Elx (1988-1998), profesor de la nueva Escuela de Arquitectura de Alicante y vocal del Colegio de Arquitectos. Su actividad como arquitecto ha sido larga e intensa, propiciada por la prematura muerte en accidente de tránsito en 1968 de su padre, el arquitecto Antonio Serrano Peral. Supo utilizar su juventud y capacidad creadora para llevar un estudio que, con numerosos encargos y obras dejados por aquel sin terminar, contaba con la colaboración de excelentes delineantes y aparejadores, tenía un archivo profesional bien sistematizado y una cuantiosa biblioteca de arquitectura. La incorporación al mismo de su hermano Andrés y su sobrino Antonio (y, posteriormente, de los arquitectos Fernando Valderrama y Beatriz Serrano), en unas décadas de gran actividad constructora en Elche, intensificó sus posibilidades, desarrollando una arquitectura enraizada en la Escuela de Madrid, pero relacionada, algo eclécticamente, con la coetánea desarrollada en Europa. PREMIO A LA TRAYECTORIA PROFESIONAL 2023
Un arquitecto centrado en su ciudad
Pocos arquitectos hay en la provincia de Alicante durante la segunda mitad del siglo XX cuya obra ha tenido tanta fortuna profesional y crítica. A una capacidad de proyectación extraordinaria se le unió desde el primer momento la posibilidad de ejecutar grandes encargos con un fuerte impacto urbano que, gracias a la promoción de las capas más cultas de la burguesía industrial ilicitana, las instituciones públicas y la Iglesia, contribuyeron a la definición de la moderna ciudad de Elche.
Ha sido presidente del Patronato del Misteri d’Elx (1988-1998), profesor de la nueva Escuela de Arquitectura de Alicante y vocal del Colegio de Arquitectos. Su actividad como arquitecto ha sido larga e intensa, propiciada por la prematura muerte en accidente de tránsito en 1968 de su padre, el arquitecto Antonio Serrano Peral. Supo utilizar su juventud y capacidad creadora para llevar un estudio que, con numerosos encargos y obras dejados por aquel sin terminar, contaba con la colaboración de excelentes delineantes y aparejadores, tenía un archivo profesional bien sistematizado y una cuantiosa biblioteca de arquitectura. La incorporación al mismo de su hermano Andrés y su sobrino Antonio (y, posteriormente, de los arquitectos Fernando Valderrama y Beatriz Serrano), en unas décadas de gran actividad constructora en Elche, intensificó sus posibilidades, desarrollando una arquitectura enraizada en la Escuela de Madrid, pero relacionada, algo eclécticamente, con la coetánea desarrollada en Europa.
Arquitecturas públicas de calidad
En Elche realiza: el Colegio Público El Palmeral (1969), a base de pabellones aislados, con una grácil estructura metálica vista y bloques de hormigón blanco vistos, en uno de los célebres huertos de palmeras; el conjunto residencial-comercial Cuartel Viejo (1971-1976), centrado por una plaza pública, con sus movidos volúmenes italianizantes y su torre en esquina, acabados en llamativos colores blanco, azul y granate, que cambió la toponimia, ahora conocida como Pisos Azules; dos edificios comerciales y de viviendas en la Glorieta (1973), con delicados paramentos en mármol rosa entregados a una estructura metálica vista que recuerda el neoliberty milanés y las prairy houses de Wright; diversos colegios realizados como arquitecto escolar y vocal de la Junta de Construcciones, entre ellos el Candalix, resultado de rehabilitar una antigua fábrica de calzado (1985), el Miguel de Cervantes (1979), premiados por el Colegio de Arquitectos, la guardería de la CAM (Premio Palas Atenea 1984), y otros, formalizados con diversos modelos que repite inteligentemente; el mercado del Pla de Sant Josep (1974), pieza brutalista, única en la provincia, lamentablemente derribado.
Son también muy destacables sus restauraciones como el Ayuntamiento (1970-1980), la basílica de Santa María (1980- 1997), la ermita de San Sebastián, el palacio de Altamira para el Museo Arqueológico (1980-2009), los baños árabes y el Asilo de ancianos.