La guerra civil y el franquismo liquidaron el arte de vanguardia y convirtieron el país en un territorio aislado y dominado por la censura que se recuperó gracias a una serie de artistas imprescindibles. En su obra tiene importancia la textura de la materia y el gesto violento, vital y automático, del propio hecho de pintar. Incorporan materiales como la tela metálica, la chatarra, la madera tratada… junto a la arpillera, las cuerdas, los papeles, las tierras y las arenas, produciendo un lenguaje rico en evocaciones, tensiones y calidades.