Amy Sillman, cuya práctica incluye pintura, dibujo, iPhone video y zines, ha contribuido de forma significativa a la renovación de la pintura abstracta actual, sin renunciar por completo a instantes y trazos cercanos a la figuración. Su proceso de trabajo tiene un componente analítico, basado en la idea de que la pintura es una forma física de pensar y reflexionar, que Sillman combina con elementos de naturaleza onírica, referencias personales y cierta dosis de humor. Al mismo tiempo, su trabajo es una investigación de las posibilidades plásticas de la pintura y el dibujo, que la artista acomete mediante "cambios radicales en la paleta del colores, la escala, la pincelada y la estructura de las obras", según palabras de la curadora Helen Molesworth. Seis obras de Sillman que abarcan los diferentes medios en los que trabaja forman parte de la colección.