Programa de exposiciones de obras de otras colecciones.

Con este programa de exposiciones La pieza invitada, el MACA pretende acercar al público obras temporalmente cedidas por otras instituciones o particulares y que en el Museo adquieren un nuevo significado, al ser presentadas como una exposición de una sola obra en relación con el contexto de la colección permanente.

La Colección Arte Siglo XX permite por la extensa nómina de artistas, la variedad de obras históricas y los numerosos momentos estéticos que se hallan representados, un programa enriquecedor de invitaciones. Obras concretas que, en diálogo, discusión, contigüidad o contradicción, se muestren inmersas dentro del contexto expositivo del museo.

  1. Colección “la Caixa” de Arte Contemporáneo.

Pablo Palazuelo, Alborada, 1952. Óleo sobre lienzo

Fechas de exposición: del 4 de octubre de 2011 al 8 de enero de 2012.

Alborada de Pablo Palazuelo vino a compartir el espacio junto a los constructivistas de la Colección Arte Siglo XX y estableció diálogo junto a la obra de Palazuelo que se guarda en la Colección, Sub-rosa XII.

En la pintura de Palazuelo se observa un intento, a veces inalcanzable, de representar la lógica del azar. Esto —esta voluntad estructural, arquitectónica, científica, falsamente impersonal— hace que sus cuadros aparezcan como auténticos manifiestos acerca de cómo se materializa el lenguaje abstracto. Así, la alborada a la que se refiere el título, una composición musical que celebra el amanecer une dos aspectos significativos en la obra del artista: la luz, entendida como una sucesión de planos cromáticos, una variación óptica, y la idea de seriación, representada mediante unas formas que configuran una especie de secuencia rítmica, un movimiento que vibra y se desplaza horizontalmente a través de la superficie del cuadro.

  1. Fundación Chirivella Soriano, Valencia.

Equipo Crónica, Meninas en el chalet, 1969. Serie: La recuperación 1967-69. Óleo sobre lienzo

Fechas: del 1 de febrero al 19 de mayo de 2013.

Esta espléndida obra Las Meninas en el Chalet de 1969 encaja perfectamente junto a la obra del Equipo Crónica perteneciente a la Colección Arte Siglo XX titulada Autorretrato en Palacio pintada sólo un año después, en 1970.

Una reflexión sobre el tema de la pintura clásica que sirve para situar a los personajes de Velázquez- en el caso de Las Meninas en el Chalet-, a la infanta Margarita de Austria, a la dama de honor de la infanta Isabel de Velasco, a la enana Mari Bárbola, al aposentador real José Nieto y al perro, en un chalet de los 50-60, momento en el que surge el fenómeno turístico y se pone de moda el chalet para veranear. El espacio exterior de esta representación corresponde a un anuncio publicitario de la tienda valenciana “Hogar completo”-especializada en sillones, mecedoras y tumbonas plegables de verano.

Autorretrato en Palacio sitúa la escena en el espacio original del cuadro de Las Meninas conservando los personajes del aposentador real José Nieto y al Perro condecorado con la cruz de Santiago, pero en este caso distorsionado, hasta ocupar un gigantesco volumen. Los dos artistas Manolo Valdés y Rafael Solbes, se autorretratan en primer término como en la obra original se colocan los personajes principales de Las Meninas. El cuadro no está terminado ya que aparece una zona en blanco, vacía y mil goterones de pintura y ellos aparecen caracterizados como dos pintores de brocha gorda que en un descanso de su trabajo, se paran a mirarnos porque nosotros nos hemos situado en la escena y nos invitan a reflexionar sobre la obra que están llevando a cabo.

  1. Colección Fundación Caja Mediterráneo. Depósito temporal.

Antoni Tàpies, Blanco con cuatro signos negros, 1964-1965. Óleo sobre lienzo

Fechas de exposición: de octubre de 2013 a febrero de 2014.

El MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante ha invitado en esta ocasión a la obra de Antoni Tàpies titulada “Blanco con cuatro signos negros”, una gran obra del artista catalán que establece diálogo con el grupo de obras de la Colección Arte Siglo XX que atiende a la generación española de los 60, incluyendo en la misma sala un pequeño Tàpies titulado Dues Parpelles. La pieza se ha instalado por un periodo temporal determinado entre los meses de septiembre de 2013 y enero de 2014 en la Primera Planta del MACA, junto a las obras de Millares, Chillida, Torner, Rivera, Zóbel y el propio Tàpies.

Blanco con 4 signos negros es una obra impactante no sólo por el carácter de su iconografía, sino también por la auténtica lucha que se establece entre la oscuridad y la luz, una característica peculiar de la obra tapiana. Si el color negro conecta de una manera u otra con la idea de la muerte, el color blanco sugiere la esperanza de la luz. Obra de gran tamaño donde destacan elementos en negro sobre el fondo blanquecino uniforme de la tela. Los que se sitúan en la parte central en disposición vertical son simplemente líneas negras, mientras que los que se encuentran en los extremos del eje central horizontal pueden leerse como dos letras, la “A” y la “T”. Lo cierto es que estas letras aparecen con gran frecuencia en la obra tapiana, pues son las iniciales del nombre y apellido del artista. Son por tanto la clara alusión a la presencia del artista en la obra; incluso pudieran entenderse como una firma. Al mismo tiempo, es necesario decir que especialmente la “T” aparece en muchas obras de Tàpies: esa letra es también la cruz, característica esencial de la iconografía cristiana. Por supuesto Antoni Tàpies no solo habría heredado esa tradición iconográfica del barroco español, sino del arte religioso de todas las épocas. Por lo general, los títulos de las obras de Antoni Tàpies ofrecen poca información al espectador, en tanto que son escuetos y sólo hacen referencia a algún aspecto determinado de la obra o ni siquiera eso, ya que son sintéticos. Al ofrecer tan poca información acerca de su obra, el artista, potencia la necesidad de aquellos que la observan, de indagar qué ocurre en ella, de qué se trata. Esa es precisamente la cuestión esencial: ser capaz de desencadenar en aquellos que observan con detenimiento y desean saber más en torno a la obra, un proceso de reflexión que les conduzca a desvelar los enigmas que las obras proponen, tanto en particular como en conjunto.

  1. Colección Cubista de Telefónica.

Auguste Herbin, Portrait de Madame H…, 1912. Óleo sobre lienzo

Fechas de exposición: del 30 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015.Madame Herbin compite y dialoga con otras dos mujeres representadas por Julio González y Pablo Gargallo: La Montserrat y Alice Prim, Kiki de Montparnasse, sumándose así a la modernidad compositiva de las primeras vanguardias.

Entre 1911 y 1912, Auguste Herbin pintó cuatro retratos de Madame H … En ellos, tomaba como modelo a su entonces compañera y luego esposa, Louise Bailleux. Pero pese a que se aprecia cierto parecido entre ellos, las diferencias fisonómicas confirman que el pintor está tratando el retrato femenino como género y no tanto como plasmación de una personalidad concreta. El Portrait de Madame H., posee la cualidad de ser una síntesis de la diversidad mostrada por el pintor en sus retratos femeninos de estos años. Herbin se muestra ajeno tanto a la identificación entre fondo y figura propia del llamado cubismo analítico como a la concurrencia aleatoria de planos coloreados propia del llamado cubismo sintético y, a pesar de ello, la obra participa de ambos registros. 

 

  1. Colección Diputación de Alicante. Depósito temporal.

Eusebio Sempere, División de círculos azules, 1976, Gouache sobre tabla

Eusebio Sempere Juan, Movimiento virtual rotatorio, 1969, Gouache sobre tabla

Eusebio Sempere Juan, Relieve luminoso móvil, 1959, Ensamblaje de acrílico sobre madera, plástico y sistema eléctrico.

Fechas de exposición: Desde enero de 2015 hasta enero de 2017.

Prórroga del convenio de depósito firmado en diciembre de 2016 por cinco años más.

Eusebio Sempere (Onil 1923-1985) escultor, pintor y artista gráfico, es el artista más internacional del panorama artístico alicantino y uno de los representantes más genuinos de la abstracción geométrica y de las tendencias ópticas y cinéticas. Tras estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos se trasladó a París en 1949, donde conoció la obra de autores como Mondrian, Kandinsky, Vasarely, Arp, Klee o Picasso y donde se relacionó con los artistas más importantes del momento. En esa época, abandonaría la figuración y comenzaría su andadura por el arte geométrico desarrollando dos importantísimas series: los “gouaches sobre cartulina” y los “relieves luminosos”. En los gouaches buscó la creación de un alfabeto artístico propio y fijó las bases de su lenguaje plástico y de todas sus preocupaciones posteriores. Son trabajos sencillos, emotivos e ingenuos que van complicándose en un creciente interés por el volumen, la profundidad y el movimiento. Los “relieves luminosos” están resueltos en versión tridimensional mediante una caja de madera con diferentes planos iluminados por medio de un pequeño motor eléctrico y se convirtieron en la principal aportación al movimiento óptico y cinético del artista alicantino.

A esta serie de obras experimentales, pertenece el Relieve luminoso móvil de 1959, colección Diputación de Alicante, una obra compleja donde se ensamblan planos de madera pintada y de plástico, que se ilumina alternativamente mediante un sistema eléctrico básico, y que surge como respuesta a un interés creciente por el trabajo tridimensional, por el volumen y la profundidad, desarrollado a lo largo de la década de los 50. Sempere utiliza las tres dimensiones para atrapar la luz, pero no una luz poética que hasta ahora surgía de la misma pintura, sino la luz eléctrica, aquella que se instala a través de bombillas, cables, casquillos, resistencias, reóstatos y alternancias. La luz era la excusa ineludible para el volumen.

Eusebio Sempere y Abel Martín regresaron a España en 1960 estableciéndose en Madrid donde tenían amigos que les prometen ayudas, colaboraciones y proyectos. Sempere se encontró con un ambiente artístico dominado por el informalismo más matérico y por la figuración realista. Y en su propia creación introdujo un cambio en el soporte de su obra: la cartulina fue sustituida por madera, una superficie dura y resistente que, preparada convenientemente por Abel Martín, será el mejor soporte para las líneas de gouache trazadas con tiralíneas. Por encima de ese fondo, gestual, grueso y empastado, la regularidad matemática de unas líneas recuerda el camino elegido: la abstracción geométrica.

Movimiento virtual rotatorio, 1969 y División de círculos azules, 1976, colección Diputación de Alicante, ambas resueltas mediante la técnica del gouache sobre tabla pertenecen a este periodo y a estas preocupaciones estéticas, aunque más depuradas. Han desaparecido los fondos matéricos y en vibrantes colores azules casi negros o en rosados y azules casi violáceos, Sempere consigue establecer una sugerente composición geométrica estructurada en cuadrados. Las obras de este periodo se irán perfeccionando en ejecución, siendo cada vez las líneas más finas y pulcras, de una regularidad matemática, y degradándose el color, volviéndose su pintura más espiritual, casi mística, con sutiles y etéreos efectos de luz.

  1. Colección Florencio Martín. Depósito temporal.

Julio González, 7 dibujos sobre papel, fechas diversas

Fechas de exposición: de febrero de 2015 a agosto de 2020

Estos dibujos de Julio González acompañan las espléndidas obras que posee la Colección Arte Siglo XX: “Montserrat criant nº 2”; “Nature morte”; “Petit masque aéré” y “Petite maternité assise”, ampliando la visión que tiene el Museo de este artista.

La obra sobre papel ocupa una grandísima parte de la producción artística de Julio González, sin embargo, en su mayoría no fueron creados para ser expuestos. Julio González dibujó constantemente a lo largo de su vida, incluso en los momentos en los que trabajaba en otro medio. A través de sus dibujos se puede seguir su evolución, sus progresos, los puntos en los que se detiene y los caminos que emprende.

Para el artista, el dibujo cobra una función singular, es el laboratorio de la transformación de su escultura. En su etapa de madurez que se inicia hacia 1927, descubre una transición continua del trazo sobre papel al gesto de cortar el metal. Tan importante es la línea dibujada sobre un papel como el corte de la cizalla en el metal. En 1928 el artista estudia el uso que Picasso hacía del dibujo para comunicar sus intenciones escultóricas. De ahí surgirá su concepción de dibujar en el espacio de la escultura moderna. A medida que su escultura se vuelve más abstracta y hermética, el dibujo permite descubrir la persistencia de sus preocupaciones figurativas.

El dibujo en Julio González está estrechamente relacionado con la escultura, sin embargo, no siempre existe un dibujo previo a la escultura, en ocasiones los ejecuta a posteriori, mostrando que las imágenes eran generadas por el proceso constructivo de ensamblar sus componentes en el espacio. A veces, el dibujo preliminar, trazado a lápiz, ha sido repasado y modificado a pluma tras haber ejecutado la versión escultórica.

Estas obras depositadas en el MACA ponen de manifiesto la maestría del artista en el manejo de diferentes técnicas: aguada, tinta china, plumilla, lápiz o lápices de colores. Además, estos dibujos son un ejemplo de su iconografía más característica, dominada por la figura femenina, generalmente representada a través de desnudos, maternidades y por el predominio de las máscaras y retratos, así como sus habituales escenas de trabajo en el campo.

  1. Colección Familia Arcadio Blasco. Depósito temporal.

Eusebio Sempere, Boceto para el Mural de la Fábrica de Muñecas de Famosa en Onil, ca. 1968. Gouache sobre cartulina,

Fechas de exposición: desde junio de 2015.

En Onil, se encuentra un hermoso mural obra de Eusebio Sempere y Arcadio Blasco realizado para la fábrica de muñecas de Famosa.

El diseño es de Eusebio Sempere y así se muestra en este Boceto para mural que conserva la familia Blasco y que hoy se encuentra depositado en el MACA. De formato muy apaisado, 30 x 100 cm, la composición discurre entre líneas horizontales de gouache en tonos amarillos, ocres, marrones y sienas positivas y negativas utilizando el fondo de la cartulina marrón que se cierran con dos bloques de líneas verticales en ambos extremos. Dos círculos superpuestos en el centro de la composición realizan el característico juego visual semperiano y a derecha e izquierda, se repite la concatenación de tres círculos (que recuerdan los ejecutados en la Máquina inútil del escaparate del Corte Inglés que realizó en 1963). Este gouache que sirve como boceto es una obra original del artista de Onil que realiza en fecha indeterminada, aunque podemos situarla, por afinidad estética, en la década de los 60, entre 1967-1968.

El mural es un encargo de la fábrica de muñecas FAMOSA en Onil y se encontraba en la fachada del edificio principal, en lugar prominente. De grandes dimensiones y sobre un alma de hormigón, Arcadio Blasco llevó a cabo el revestimiento del mural en cerámica, de manera fiel al dibujo realizado por Sempere. El resultado es un mural de cerámica de Arcadio semperiano o un Sempere arcadiano, como se prefiera. Ambos artistas disfrutaron de la aventura y Eusebio le regaló a Arcadio el Boceto para mural.

La fábrica de muñecas cambió de propiedad, dejó la actividad y se desmanteló, mientras el mural continuaba situado en el mismo lugar para el que se creó. A fecha de 2017, el Ayuntamiento de Onil llegó a un acuerdo con la propiedad y extrajo el mural de la vieja fábrica para colocarlo en lugar público. Hoy se encuentra situado en el jardín de la Ermita de la Virgen de la Salud, patrona de la localidad.

  1. Colección Florencio Martín. Depósito temporal.

Julio LE PARC, Cercles fractionnés, 1965

Estructura luminosa. Madera, lumalina, instalación eléctrica, pintura.

Fechas de exposición: del 27 enero al 15 de septiembre de 2016.

Artista revolucionario e innovador, contribuyó con sus obras al desarrollo del arte óptico y cinético. Estudió en Buenos Aires, pero en 1958 gracias a una beca del gobierno francés se instaló en París donde se interesó por las investigaciones de la vanguardia constructivista y de las experiencias cinéticas de un grupo de artistas activos en torno a la galería Denise René. Allí conoce a Eusebio Sempere.

En 1960, funda el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel, Grupo de Investigación de Arte Visual) junto con Hugo Demarco, García Rossi, Hugo Demarco, Francois Morellet, Francisco Sobrino, J. Stein, Yvaral. Este grupo activo hasta 1969 fomentará textos colectivos, encuentros, debates, presentación de experiencias… que tendrá gran influencia en el arte geométrico del siglo XX.

Cercles fractionnés pertenece a una serie de obras tituladas Desplazamientos que prolongan el problema del desplazamiento del espectador que ya había puesto de manifiesto en los relieves. Aquí, la imagen está en relación estrecha con el desplazamiento del espectador y su cambio sufre una aceleración ligada al movimiento de éste. La utilización de la lumalina, un producto plástico y flexible, metalizado y con propiedades ópticas propias de los espejos, permitió al artista realizar las primeras investigaciones con placas curvas reflectantes que deformaban las imágenes. En esta obra, el panel de láminas recibe la luz y fracciona y multiplica las formas geométricas (círculos concéntricos) que se encuentran en el lado opuesto al espectador.

  1. Colección Fundación Telefónica.

René Magritte, La Belle Société, 1965-1966

Óleo sobre lienzo.

Fechas de exposición: del 16 de enero al 30 de abril de 2017.

Esta obra original y vanguardista, acompaña la exposición a las obras de la Colección de Arte del Siglo XX; se exhibe junto a piezas muy relevantes del MACA, como Kiki de Montparnasse de Pablo Gargallo, lienzos y esculturas de Julio González o compartiendo el espacio vanguardista entre los Miró, Juan Gris, Alexander Calder o Ángel Ferrant.

En 1927 René Magritte [Lessines, Hainaut, (Bélgica), 1898–Bruselas, (Bélgica), 1967] se trasladó a París, donde entabló amistad con André Bretón y se convirtió en uno de los miembros más destacados del grupo surrealista. Sus composiciones se caracterizan por la yuxtaposición de objetos cotidianos en contextos inusuales, representados con una pintura depurada de colores claros y fondos planos. Esta obra recoge uno de sus motivos más célebres, el hombre tocado con un bombín y sin rostro, que a menudo ha sido interpretado como alter ego del propio Magritte. Aquí, la figura aparece duplicada y silueteada para alojar, respectivamente, un tupido follaje y un paisaje con el cielo y las nubes como protagonistas. Esta peculiar mezcla entre realidad y ficción produce una imagen desconcertante, característica del estilo del maestro belga.

En La Belle Société, pintada por el artista poco antes de morir, superpone dos siluetas de un mismo personaje, pero sustituye la imagen de un hombre por contornos que contienen motivos naturales y paisajísticos; una vegetación tupida, y delante, un perfil idéntico de playa y horizonte. Las siluetas actúan como si fuesen dos ventanas hacia la realidad exterior; quizás se observen entre ellos, quizás haya una perpetua conversación entre dos tipos de naturaleza diferente que no llegan a entrelazarse. Lejos de sumirse en el automatismo de la corriente más libre del surrealismo y sin abandonar, sin embargo, el gusto por lo onírico o psicoanalítico, Magritte dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento. Magritte explicaba así su concepción de la pintura: “La imagen pintada es, de una parte, la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea”.

  1. Colección Florencio Martín. Depósito temporal.

Pablo Picasso, El Entierro del Conde de Orgaz, 1969. Frontispicio

Luis Fernández, Cabezas, 1944. Obras en depósito temporal

Fechas de exposición: del 25 de julio de 2017 al 6 de enero de 2018.

Eusebio Sempere había adquirido uno de los libros ilustrados más importantes de Pablo Picasso: El Entierro del Conde de Orgaz donde incluye este gabado al buril que aquí presentamos como frontispicio. Data de 1939 y de acuerdo con la técnica y el sentimiento picassiano de ese tiempo, muestra una rigidez e intensidad lineal muy características. La idea de incluir esa estampa en el libro le vino a Picasso del texto que grabó al buril armonizando letra y dibujo. Es un breve fragmento, pero sus características de estilo preconizan ya el que distingue los desatados párrafos del Entierro, con su desdén de la lógica e incluso de la ortografía, si es que no se trata de un gusto por vulnerarla abiertamente. Por tanto, este grabado que une texto y dibujo, y que surgió como pura expresión de un momento lírico, indeterminado acaso, pasa a enriquecer los ejemplares del noveno volumen de las Ediciones La Cometa.

Cercano al espíritu de Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973), Sempere adquiere este dibujo del artista uno de los artistas más importantes y secretos de la modernidad.

Fernández estudia en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Se traslada a París donde entra en contacto con los movimientos artísticos de vanguardia. Allí conocerá a artistas como Lipchitz, Braque y Ozenfant, entre otros y a los españoles Joaquín Peinado, Francisco Bores, Julio González y Picasso. Estos artistas le darán la oportunidad de conocer y trabajar los diferentes ismos artísticos de las vanguardias: cubismo, purismo, neoplasticismo a los que seguirá más tarde el surrealismo. Su obra evolucionará progresivamente hacia un mundo más personal y hermético.

Este dibujo preparatorio titulado Cabezas, confirma los rasgos arquitectónicos y geométricos que el artista ha estudiado con detenimiento y las diferentes relaciones entre las partes, sirviéndose de recursos geométricos para crear figuras de fuerte intensidad. Al igual que el original, la imagen se apoya sobre el número tres: tres cuellos, tres mentones, tres narices, … tres cabezas, de esta manera la central se sirve parcialmente de los elementos de las dos laterales. Tres cabezas constituidas rítmicamente, arquitectónicamente: los arcos ciliares aparecen sostenidos por las columnas que son la nariz, y estas se apoyan en los labios de la boca, se adornan con los arcos de los lóbulos nasales y destacan con las esferas de los tres mentones. El ritmo se establece en la verticalidad de todos estos motivos, pero también en la superposición horizontal de arcos, círculos y rectas.

  1. Colección Diputación de Alicante-MUBAG

Victor Vasarely, Oeta-neg, 1957

Fechas de exposición: desde junio de 2019 a junio de 2020.

Esta obra de Victor Vasarely, artista considerado como el principal exponente y teórico del Op Art en Europa, comparte espacio expositivo con las obras de arte óptico-cinético pertenecientes a la Colección Arte Siglo XX y se encuentra arropada por obras de artistas como Agam, Sobrino, Hugo Demarco, Le Parc, Soto o Schöffer, entre otras.

Aunque había nacido en 1906 en Pécs, Hungría, se trasladó en los años 30 a París y se dedicó al diseño gráfico y la publicidad hasta mediados de los 40 cuando decide apostar por la pintura. A partir de los 50 su obra se basa en formas geométricas inspiradas en formas naturales que irán derivando en favor de la abstracción pura donde la geometría y las relaciones cromáticas buscarán crear la sensación de movimiento a través de efectos ópticos sobre superficies planas. Pinturas de gran dinamismo e inestabilidad en la mirada del espectador que exigen una actitud activa frente a la obra a través de esas ilusiones ópticas. La forma y el color son indisociables y los elementos geométricos integrantes de la obra se combinan, permutan y adaptan unos a otros para crear toda una serie de formas imaginables, perdiendo importancia el objeto único en favor de un todo.

La carrera artística de Victor Vasarely estuvo muy relacionada con la Galería Denise-René de París, donde expondrá sus obras de manera habitual desde 1948. En 1955 en esa misma Galería realizaría la exposición “Le Mouvement” con Agam, Pol Bury, Jacobsen Soto y Tinguely junto a los precursores Duchamp y Calder. Con motivo de la misma redactó el llamado “Manifiesto Amarillo” en el que expresó el concepto de arte cinético.

Su obra Oeta-neg, 1957, ahora expuesta en el MACA, es una obra completamente dinámica en su observación, ya que carece de movimiento real, en la que Vasarely utiliza el acrílico sobre lienzo, técnica que le permite la exacta definición de los límites entre las distintas figuras que utiliza y, en la que, aunque tanto las formas como los colores no tienen volumen, producen en el espectador el efecto contrario. Las figuras geométricas utilizadas, rombos y cuadrados que se multiplican, cambian de posición, se superponen y reorganizan, juegan con la mirada del espectador, y provocan que nuestro ojo salte de una imagen a otra resultándonos imposible la fijación de la mirada en una sola figura porque, justo al lado aparece otra que llama nuestra atención. Vemos así como la obra se va a constituir en un todo descartando lo individual.

LISTADO COMPLETO DE PIEZAS INVITADAS