Katharina Fritsch es conocida por instalaciones y esculturas que hacen uso de objetos cotidianos que reproduce modificando su escala y pinta monocromáticamente, siguiendo técnicas de producción industrial. Para ello, utiliza moldes a partir de los cuales crea la escultura final en yeso, aluminio o poliéster. Este proceso posibilita la serialidad del objeto en sus instalaciones y la creación de múltiples. Fristch establece un juego con el espectador a través de piezas visualmente seductoras e incómodas a la vez que se sitúan entre lo lúdico y lo familiar, al tomar su iconografía de fuentes como la historia del arte, los mitos, el folclore y la religión. Entre los seis múltiples de la colección encontramos varias de sus imágenes más icónicas como la figura de la "Madonna" en escayola pintada de color amarillo brillante, una obra que le sirve de vehículo para separar la iconografía religiosa de la imagen representada, su "Gehirn", un cerebro al descubierto, o su famoso "Katze"; objetos todos entre el minimalismo y el arte pop, entre lo raro y lo múltiple, como prototipos que nunca se producen en masa.