En la España de los años 60, una sociedad tradicionalmente dramática, una serie de artistas se acercan a la realidad teniendo como referencia el arte pop. Obras cargadas de ironía que utilizan el lenguaje directo del cómic, la publicidad o el cine, para plasmar unas imágenes reconocibles por todos, pero manipuladas, donde la sorpresa de la asociación disparatada produce en el espectador una reflexión social o política cargada de significado.